Los que asistimos la noche del 19 de noviembre a la fiesta de presentación del nuevo álbum de Toni Zenet, Las manos y la voz (BMG), ya intuíamos que sería un acto íntimo y cuidado.
El escenario elegido fue El Internacional, en Madrid, lugar que evoca el más puro y lujoso estilo de club neoyorquino, arropado por enormes cortinones de terciopelo que caen en cascada, paredes forradas de vinilos y estrechas escaleras donde transitaban invitados arriba y abajo desde el bar hacia el lounge principal. Un decorado a la altura del ambiente del disco, a esa evocación a la belleza de lo de siempre, del bailar agarrado y dejarse volar.
Después de 16 años sobre el escenario musical —donde ha transitado diversos géneros a los que ha adaptado su característica voz— y tras una parada de unos meses para dedicarse a actuar, pintar y ejercer de terapeuta, vuelve a las tablas el malagueño Toni Zenet con este disco orgánico, que él mismo define con una palabra: retrofilia. El amor por lo antiguo, la pasión por elementos que despiertan nostalgia. Un guiño a lo que se hace despacio, de modo puramente artesanal.
Con la presencia de amigos e invitados especiales, apareció Toni Zenet vestido con un traje que forma parte de un cuidado vestuario diseñado por el sastre Javier Cañizares y que ha sido pintado a mano con pigmentos ecológicos en el taller Atelier Aletheia.
Porque este disco es un plato cocinado a fuego lento con todos los ingredientes de la transversalidad artística de Zenet; en este proyecto tan personal no solo canta, sino que compone, arregla, busca la tela pert para sus trajes, propone uno de sus cuadros para la portada e incluye collages para cada tema. Un universo holístico donde pretende que, con esta cercanía, nos aproximemos al oído del otro, además de integrar todas las artes, incluida la poesía. «Las reuniones entre los músicos y los equipos han sido presenciales, quería esa interacción del tú a tú, de persona a persona», insiste. «Por eso este disco es orgánico; hay palabras de Tito Muñoz y Magdalena Lasala, predomina el concepto de lo antiguo, inspirándonos en El Rastro, en tiendas de anticuario y desvanes». El hilo conductor, como el de sus trajes, es el amor clásico y romántico, el tocarse la piel, el cantar cerca: las manos y la voz.

Un canto a lo lento, a lo analógico —aunque hay dos temas sobre los móviles compuestos por el mismo Zenet, en el que uno de ellos, «Mensajes borrados», evoca el paradero desconocido de todos los mensajes desaparecidos de nuestros dispositivos y alude a esa pantalla que acerca a los amantes lejanos («Alguna bondad deben de tener los móviles», dice)—.
El álbum es una vuelta a sus orígenes y a la esencia más puramente zenetiana. El canto contra el olvido, el sí al amor y a la pasión. El amor es el que guía también este homenaje a su compañero musical ausente, José Taboada, tan presente en este vuelo alto con ritmos cuidadísimos y músicos enormes.
Anoche tuvimos el privilegio de que nos cantara, nos escuchara, nos poseyera con su carisma y nos envolviera con su ritmo parsimonioso y clásico, con las manos en los instrumentos y la voz para tocarnos la fibra.
Pónganse cómodos, vistan sus mejores galas, sírvanse un aperitivo y acomódense en sus sillones de terciopelo musical, porque esto acaba de empezar. Zenet es mucho Zenet.
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Las manos y la voz se lanzó el 21 de noviembre.
La primera edición será limitada y muy especial: un CD y vinilo en formato exclusivo que incluyen un fanzine de 32 páginas creado a mano por Zenet (9 en el vinilo, 12 en el CD).
1 comentario en «Zenet presenta su nuevo álbum, Las manos y la voz, en un concierto íntimo en el corazón de Madrid»
Qué maravilla de reseña. Después de leerla, uno se apena aun más si cabe por no haber podido estar ahí.