La pianista suiza, residente en Nueva York, vuelve al disco con su trío integrado por Drew Gress en bajo y Kenny Wollensen en batería. Con el título de Éclats, será editado en marzo por el sello Intakt. Sylvie habló con MásJazz sobre su nuevo trabajo y enfatizó que tocar con esta formación “es motivo de alegría y descubrimiento constante”.
Sylvie Courvoisier es un portento del piano. Cuando encara sus ataques roza la fiereza, pero cuando reposa destila una bella serenidad. Tuvo un año de gloria en 2025: recibió el Gran Premio Suizo de Música, el mayor galardón del país en que nació, ofreció conciertos memorables a sala llena en Europa y Estados Unidos y dos de sus discos fueron distinguidos entre lo mejor que se editó el año último. Se trata del álbum en dúo con la guitarrista Mary Halvorson, Bone Bells, editado por Pyroclastic, y otro dueto con el trompetista Wadada Leo Smith, Angel Falls, publicado por el sello Intakt.
La soltura y la versatilidad de Sylvie para trabajar en distintos rangos y conceptos musicales queda en evidencia cuando se advierte que es una de las pocas músicas, sino la única, en haber grabado para tres discográficas muy diferentes entre sí: ECM, Intakt y Tzadik, esta última fruto de su colaboración con John Zorn.
Los registros en Intakt, unos 17 discos en 25 años aproximadamente, acaso resulten el lazo que aún asocia a Sylvie con Suiza, su país natal. Es que ella ya no vive allí, se trasladó a fines de los 90 a Nueva York para “empezar de cero”, como ella ha dicho, sin conciertos, sin fama, sin agenda y con todo para hacer.
Hizo todo, es verdad, y va por más. En marzo próximo Intakt lanzará un nuevo disco de Sylvie, esta vez en trío y en vivo, con el título Éclats, en la que está acompañada por Drew Gress en contrabajo y Kenny Wollensen en batería. El álbum fue grabado durante una gira europea en 2025 y captura al trío en actuaciones que fusionan precisión, libertad y una profunda confianza musical.
En lugar de presentar el documento de un único concierto, Éclats se construyó a partir de interpretaciones registradas en Essen, Münich y París, editadas en un arco musical continuo. Courvoisier se aparta deliberadamente del enfoque tradicional de los álbumes en vivo de “una noche, una sala”, priorizando la coherencia musical por sobre la geografía.
“Amo a este trío, y tocar con Kenny y Drew es siempre una alegría y un descubrimiento constante. Este es nuestro cuarto álbum juntos, y cuando escucho grabaciones recientes en vivo, realmente percibo cuánto ha evolucionado el trío a lo largo de los últimos doce años y cuán único se ha vuelto su sonido”, dice Sylvie en una conversación con MásJazz a propósito de este lanzamiento.
Y agrega: “Estamos tocando únicamente composiciones mías compuestas para el trío. Este formato me permite explorar material escrito complejo, dejando al mismo tiempo espacio para el riesgo, la espontaneidad y la toma de decisiones colectiva. Me encanta cómo la música puede moverse entre estructura y apertura, densidad y transparencia: se siente a la vez sólida y aventurera, algo que es muy importante para mí en este momento”.
Tu trabajo combina estructuras contemporáneas, improvisación, free jazz y teatralidad. ¿Cómo integras todos esos elementos?
No los separo, forman parte del mismo lenguaje. A veces parto de una composición precisa; otras, de una textura o un estado de ánimo. Me atraen el contraste y la sorpresa: la densidad y el silencio, el control y el abandono. La improvisación es el corazón de todo: da vida incluso a los pasajes compuestos. La teatralidad no es algo que planee, surge de la intensidad de estar completamente presente en el momento.

¿Cómo ha cambiado tu relación con la improvisación a lo largo del tiempo?
Muchísimo. Al principio quería explorarlo todo, probar cada textura, cada posibilidad. Me movía la curiosidad y la búsqueda de mi voz. Con el tiempo aprendí a decir más con menos. El silencio adquirió un nuevo peso. Ahora confío más en mis instintos. Ya no necesito demostrar nada: solo quiero comunicar, conectar y crear algo vivo.
Conocida por sus estándares inflexibles en cuanto al sonido y la ejecución, Sylvie revisó para este nuevo disco cinco conciertos grabados durante la gira antes mencionada y finalmente seleccionó las interpretaciones que cumplían con sus rigurosos criterios de claridad, equilibrio e integridad instrumental. El álbum fue mezclado durante el verano de 2025 junto al ingeniero Owen Mulholland, un proceso que Courvoisier describe como tan exigente como revelador.
Al escucharlo meses después, reconoció hasta qué punto había evolucionado la interacción del trío. Tras más de doce años tocando juntos y tres álbumes de estudio previos, la música se siente a la vez segura y sorprendentemente fresca. Animada en sus inicios por John Zorn a formar un trío —pero decidida a evitar la convención—, Courvoisier ha escrito más de dos docenas de composiciones originales para este formato, tratándolas como marcos vivos más que como formas fijas.
En Éclats, Gress y Wollesen recorren la escritura intrincada de Courvoisier con una elasticidad intrépida. El tiempo se estira y se contrae, las estructuras se pliegan y la espontaneidad sigue siendo central. “Yo los sorprendo y ellos me sorprenden a mí”, dice Courvoisier. “Somos como chicos: nos divertimos”.
Poco sabido es que una de sus inspiradoras fue la pianista argentina clásica Martha Argerich, a Sylvie la encandilaba su estilo porque parecía que estaba improvisando cuando tocaba. En 2018 Sylvie ofreció un concierto de piano solo en una de los refugios artísticos más emblemáticos de Argerich: el Teatro Colón de Buenos Aires. Allí certificó su incomparable habilidad para navegar entre la energía percusiva y los trazos líricos.
Ahora con el trío trepa un escalón en materia de entendimiento musical. Esta formación se puede escuchar en los álbumes Double Windsor, D´Agala y Free Hoops, los dos últimos para Intakt, el sello que presenta su nuevo trabajo.
Sylvie comenzará en junio una gira europea que la llevará, en principio, a Suiza, Austria y Suecia. ¿Sumará a España? Sería una gran fuente de celebración.
