Barbadillo Jazz Vejer celebra diez años el próximo junio dando viento a las velas del jazz

El 25, 26 y 27 de junio, Jazz Vejer volverá a convertirse en una Torre de Babel musical con el viento a favor. Entre murallas abiertas al Atlántico, el festival, que fusiona música, público y enclave, conecta el jazz al más puro estilo neoyorquino y músicas del mundo con la identidad gaditana en una especie de cante de ida y vuelta contemporáneo, con un cartel portentoso y un entorno alejado de las masificaciones, marcado por la belleza y la historia multicultural de Vejer.

Texto: Olga Muñoz

@olgamunozmar

Vejer de la Frontera, uno de los pueblos blancos más hermosos de Andalucía y declarado Conjunto Histórico-Artístico, mira al Océano Atlántico desde su atalaya. No tiene puerto (está situado a 200 metros en lo alto de un cerro, a unos 13 kilómetros de la playa de El Palmar, que pertenece al municipio), aunque allí atracan cada mes de junio desde hace diez años otro tipo de embarcaciones: músicos y aficionados llegados de distintos rincones del mundo para convertir el pueblo en una pequeña Babel del jazz, siendo el festival una de las citas más singulares del inicio del verano andaluz.

Barbadillo Jazz Vejer es un proyecto valiente gestado por sus promotores y arquitectos: el binomio de dos gaditanos, Nacho del Corral (marketing, comunicación y producción musical) y Paco Muñoz (baterista, programador y gestor cultural), que decidieron arriesgarse y emprender este sueño para llenar un hueco cultural en su tierra «antes de que llegara un sueco y nos tomara la delantera», dice Nacho. Con todo respeto a los suecos, claro está.

HISTORIA DEL FESTIVAL DURANTE ESTOS 10 AÑOS Y CONCIERTOS CONMEMORATIVOS

Desde 2016, el Festival de Jazz Vejer ha conseguido atraer a algunas de las figuras más interesantes y heterodoxas del jazz, el flamenco-jazz, el soul o el funk, y combinar talento local con nombres internacionales difíciles de traer a un entorno rural de la costa gaditana, algunos de los cuales incluso nunca habían tocado en España. Lejos de la imagen de club de ambiente oscuro y humo de cigarrillo, se apuesta por la luz y el blanco de la comarca de La Janda, del verde de pinar y del turquesa específico de esta parte del Atlántico, bien pegadito a África. En su ambición también hay un enfoque claro que anima a divertirse, a disfrutar del buen rollo: aunque predomina el jazz, este se fusiona con otros géneros; hay secciones enfocadas a músicas del mundo, al flamenco, a la melodía de raíz e incluso a la electrónica, sin perder el eje central del estándar más clásico.

Aquí se viene a pasarlo bien y a celebrar el gozo de la vida, pues el jazz, no lo olvidemos, también es echarse a las calles a bailar y a sumergirse en los distintos escenarios del festival, ya sea con la libertad que ofrece el exterior de la monumental Muralla de la Segur, abierta a la brisa del Atlántico y al cielo estrellado de verano, como al resguardo del moderno y funcional Teatro San Francisco, que invita a disfrutar del jazz con mayor introspección, con un aforo para 320 personas.

En sus diez años de trayectoria, Jazz Vejer ha reunido a figuras de la escena neoyorquina como Peter Bernstein, Bill Stewart, Ethan Iverson o Marc Ribot junto a referentes del flamenco-jazz como Antonio Lizana, Chano Domínguez, Javier Colina o Jorge Pardo. Michael Olivera o Iván “Melón” Lewis aportaron la energía afrocubana del jazz latino, mientras artistas como Camille Bertault o Carmen Souza ampliaron el festival hacia la chanson contemporánea y las músicas atlánticas. También han pasado por sus escenarios nombres como Richard Bona, Shai Maestro, Andrea Motis, Alain Pérez, Rosario La Tremendita, Javier Ruibal, Dry Martina o Ángel Carmona, referente de Radio 3 en divulgación cultural, que clausuró una de sus últimas ediciones.

Para conmemorar estos diez años y como aperitivo previo al plato fuerte que se nos avecina, se ha celebrado una programación entre enero y abril de 2026 que ha contado con las actuaciones de Javier Ruibal, Antílopez, Clara Montes o Antónimo, con gran éxito de convocatoria y aforo completo en plena temporada baja, con la asistencia de público de la provincia y de la comunidad andaluza, y desde puntos tan alejados como Barcelona, pero también de los propios vecinos de Vejer, que cada vez viven con más orgullo un festival que se consolida como referente en la escena nacional.

Esta iniciativa cuenta con el apoyo de las instituciones públicas, que ven el festival como una apuesta por la calidad y por la cultura y como un ejemplo de festival sostenible, limpio y respetuoso con el entorno: un escaparate de referencia que aboga por un turismo no masivo, de un perfil diverso, abierto, ecléctico, que viaja de otra manera y disfruta de una burbuja que es la experiencia completa: entorno, gastronomía y cultura de calidad. En un municipio de 13.000 habitantes, cuesta creer que se haya conseguido esta especie de «aldea gala», como dice Paco, en la que el público es uno de sus mayores activos. Vejer es un pueblo intenso, con una poderosa agenda cultural todo el año, donde «la cultura nos desborda, en el buen sentido», dice Manuel Jesús Melero, concejal de Cultura del municipio.

EL FESTIVAL

El excelente programa de conciertos sienta las bases, el público aporta las ganas de disfrute y el pueblo de Vejer hace el resto: entre palmeras datileras, arbustos de buganvillas, calles laberínticas y estrechas, fachadas encaladas y azulejos de vivos colores estilo nazarí, la propia geografía del lugar marca el carácter del festival. Las calles suben, bajan, se pierden y se encuentran, como en la feliz armonía de un estándar de Coltrane. Las palabras de origen árabe como aljibe o alcazaba suenan a cascada, a agua, a viento, y podrían componer una partitura en la que las semicorcheas serían letras recitadas desde cualquiera de sus terrazas escalonadas con impresionantes vistas a la comarca de La Janda y al Océano Atlántico.

Este encuentro anual también ha ido dejando pequeñas escenas que explican su personalidad: no en cualquier festival de jazz puedes compartir un vino (mejor si es de la zona) con los artistas recién bajados del escenario, callejear entre conciertos o pasar la mañana en la playa antes de volver al pueblo para sumergirte de nuevo en la música. Es parte de la experiencia encontrarnos a artistas internacionales tomando algo en la plaza tras los conciertos, a músicos sorprendidos por tocar entre murallas medievales y a un público que regresa cada verano atraído por un formato íntimo difícil de encontrar en otros eventos. Los promotores suelen presumir que algunos artistas incluyen Vejer en sus giras junto a ciudades como Berlín, París o Nueva York, una imagen que resume bien la singularidad alcanzada por este pequeño, sofisticado y exquisito festival gaditano. No en vano, estas tierras llevan habitadas desde el Paleolítico y por ellas han pasado fenicios, romanos, visigodos, vándalos y árabes, dejando un poso multicultural que hoy parece revivir en el espíritu mestizo y atlántico del festival, y que también queda reflejado en el cartel diseñado por Andi Rivas.

La programación de este año confirma esa identidad abierta y mestiza. La inauguración, el jueves 25 de junio a las 21:30 h en la Muralla de la Segur, está enfocada a las músicas del mundo y reunirá a la artista chiclanera María La Mónica y al percusionista gaditano Adri Trujillo con un proyecto donde los tanguillos conviven con el jazz, las bulerías con el rap y las letras hablan de la bahía, de la gente. Tras ellos, entrará en la muralla Banda Magda, que es una cosa muy loca: samba, folk griego, cumbia y jazz de este colectivo internacional fundado en Nueva York cuya música no entiende de fronteras. Terminará el jueves con la enérgica sesión de Sr. Lobezno DJ, figura esencial en la difusión de la música negra, en una primera noche donde convivirán ritmos mediterráneos, folk balcánico y electrónica suave bajo el cielo de Vejer.

El viernes 26 llegará uno de los momentos más esperados de esta décima edición en el Teatro San Francisco a las 19:30 h: el encuentro entre uno de los pianistas de jazz más respetados, Kevin Hays, y el batería Jorge Rossy, que tocará el vibráfono y la marimba; una de esas combinaciones que resumen buena parte del jazz contemporáneo europeo y neoyorquino. Más tarde, a las 22.00 h, la Muralla de la Segur acogerá el emblemático proyecto de Marc Miralta, New York Flamenco Reunion 25 Años, que marcó un antes y un después en la historia del flamenco-jazz. Miralta estará acompañado por Perico Sambeat, Pablo Martín Caminero, Xavi Torres y Bandolero. A las 23.30 h será el turno de Eme Eme Project, liderado por la flautista y compositora Marta Mansilla, una fusión entre jazz contemporáneo, soul, R&B y electrónica.

El sábado 27, el cierre del festival estará marcado por la presencia de Marc Ribot’s Ceramic Dog en el Teatro San Francisco a las 19:30 h, probablemente la propuesta más explosiva del cartel. El guitarrista neoyorquino, figura clave de la vanguardia estadounidense, no va a dejar a nadie indiferente y encabezará una noche que continuará en la Muralla de la Segur a las 22:00 h con Busty and The Bass, desde Canadá (en su primer concierto en España), con un jazz enérgico y bailable, y The Allergies, con su funk, soul, breakbeat y hip‑hop desde Bristol.

Y, entre toda esta programación oficial, se ofrecen actividades paralelas como catas, encuentros culturales y propuestas gastronómicas que invitan a disfrutar del destino con los cinco sentidos.

El viento en junio se prevé suave, brisa que es resaca del levante (otro habitante más de esta zona gaditana). Escribió Mario Benedetti: «Me gusta el viento. No sé por qué, pero cuando camino contra el viento, parece que me borra cosas. Cosas que quiero borrar». A Jazz Vejer se viene a disfrutar. Así que, lo que haya que borrar, ya se lo llevará el viento.

Toda la programación y la venta de entradas pueden consultarse en la web oficial del festival y en sus redes sociales: https://www.jazzvejer.com/ | Instagram: @jazzvejer_festival | Facebook: Festival Jazz Vejer (@jazzvejer)

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