La programación de la séptima edición del Festival de jazz de Santander se puede leer en varias claves: la de sus programadores; la de la asociación Arcadia Cultural, con Enrique Bolado al frente, es sin duda la del reto de renovar e innovar cada verano los conciertos.
Habla muy positivamente de esa renovación y del esfuerzo que cada año supone la incorporación al cartel de artistas nuevos, el broche final del festival con la Temple Jazz Orchestra, bajo la dirección de Terell Stafford. La presencia de Fred Nardin, aunque ya está lejos de ser una promesa, también refuerza ese impulso por la novedad, así como las de los vocalistas Shenel Johns y el jovencísimo Tyreek McDole, que llegará acompañando al veterano Kenny Barron en su “Songbook”, un proyecto que vio la luz el año pasado y que está sirviendo para actualizar el repertorio del veterano pianista.
El festival tendrá este año dos sedes: el Palacio de Festivales, que acogerá el concierto inaugural de Fred Hersch el 16 de julio, y el Escenario Santander, que ya fue testigo de los conciertos de las dos últimas ediciones y que lo será de los conciertos de los días 29 de julio al 1 de agosto.

Nardin, Barron, Hersch y Dado Moroni, que se suma al plantel con un repertorio homenaje a Oscar Peterson, protagonizan los conciertos del festival este 2026 o, más bien, nos desvelan al verdadero protagonista: el piano. Un segundo protagonista de relieve: la orquesta. Sabemos lo que cuesta, por cuestiones de agenda, por caché, incorporar a cualquier orquesta estadounidense de nivel al tour europeo. La big band dirigida por Stafford introduce un contrapunto más que interesante en el festival por cuanto rompe la centralidad del piano. Lo que el público de Santander encontrará en la clausura del festival el 1 de agosto será una formación bien soportada por veteranos como Tim Warfield, pero fundamentalmente una banda joven proveniente de una de las capitales del jazz postbop: Filadelfia.
Pero antes de esa fecha, Fred Hersch el 16 de julio, Kenny Barron el 29, Shenel Johns y Fred Nardin el 30 y Dado’s Oscars el 31, articulan una temporada jazzística veraniega que el público ya ha sabido apreciar agotando los abonos disponibles. Y no es para menos.
En el caso de Hersch, cuyo “The Surrounding Green” (ECM) incluyó Eduardo de Simone en la lista de Más Jazz de los 15 mejores discos de 2025, estamos ante un músico en permanente búsqueda y que vive una segunda, o tercera, juventud musical, si atendemos a su prolífica carrera discográfica en los últimos tiempos. Hersch saca un disco al año de promedio, colaboraciones con big bands, álbumes a solo, a dúo o en su formación predilecta, a trío (en Santander con un habitual, Drew Gress, al bajo, y Peter Erskine a la batería, uno de esos músicos que lo han tocado todo y con todos en jazz contemporáneo desde Weather Report y Steps Ahead hasta Diana Krall y Pat Metheny). Y sobre todo, Hersch es un músico que combina perfectamente el directo y el estudio, el riesgo y el virtuosismo y la elegancia, la melodía y el contrapunto. Es algo que se comprobará en el concierto de julio y que sigue demostrando en el ligero cambio de rumbo que ha dado a su carrera con los discos que han visto la luz en ECM, como el recién rescatado dúo con el guitarrista Mick Goodrick “Feebles, Fables and Ferns”. Sirva este pequeño excurso para llamar la atención sobre esta joya en la que el diálogo entre los músicos hace que perdamos de vista quién canta y quién apoya armónicamente, tal es la destreza técnica de ambos y la capacidad lírica de sus composiciones, con temas de libertad absoluta para los dos como Five Excursions que nos obligan a pensar en etiquetas más allá del jazz, en torno a las músicas improvisadas – que el autocorrector se empeña en denominar quizá acertadamente “músicas imposibles”.

Dado Moroni, piano, Dave Blenkhorn, guitarra, Aldo Zunino, contrabajo, y George Fludas, batería, son los responsables del concierto homenaje a Peterson el 31 de julio. De Moroni, que habrá visitado en 2026 varias veces nuestro país (Barcelona, Salamanca) antes de aterrizar en Santander, destacan su sentido del ritmo, su agilidad y su sentido petersoniano para la melodía, que despliega recursos y swing por todo el teclado y sabe sacar el máximo partido a melodías aparentemente sencillas. Estas cualidades técnicas extraídas de una escucha atenta de Waller, Art Tatum o Ellington hacen de él un pianista dotado de una sensibilidad especial para los standards, la base precisamente de su repertorio en el concierto santanderino.

El festival estará rodeado de otros conciertos y citas que evitarán uno de los mayores males de nuestros días: la concentración y disolución de la música en “macroeventos” que hacen que lo importante sea el prefijo. Dentro de la programación (pero fuera de Santander) en la localidad de Medio Cudeyo, el festival acoge un concierto el 25 de julio del cantante texano de soul David Sooper Hooper y en la de Bareyo, el 7 de agosto, un concierto de The Harlem Gospel Travelers. Del 5 al 7 de agosto se proyectarán además diversas películas sobre jazz en la Filmoteca de Cantabria Mario Camus: “Thelonious Monk: Straight No Chaser” (Charlotte Zwerin, 1988), “Chasing the Trane: The John Coltrane Documentary” (John Scheinfeld, 2016), un oportuno homenaje al genio de Hamlet en su centenario y “Tete, tocar lo invisible” (Anna Solana y Jero Rodríguez, 2025), con intervenciones de Serrat, Mayte Martín, Ignasi Terraza y Marco Mezquida, entre otros, sobre el genial Tete Montoliu.
