Jordan Rakei: Between Us (2026)

Texto: Redacción

Hay algo particularmente atractivo en la manera en que Jordan Rakei entiende la colaboración. No parece interesado en utilizar a otros músicos como simples invitados para añadir nombres reconocibles a un repertorio ya construido, sino en comprobar qué ocurre cuando su propia identidad musical se encuentra con la de otros artistas. Between Us, publicado el pasado abril, nace precisamente de ese planteamiento: cinco canciones realizadas junto a cinco colaboradores distintos, concebidas durante sesiones de un solo día en Abbey Road Studios. El resultado es un EP breve, apenas diecinueve minutos, pero suficientemente variado como para funcionar como una pequeña radiografía de la escena soul-jazz británica y de sus conexiones con otras músicas contemporáneas.

Rakei llegaba a estas sesiones después de una etapa especialmente ambiciosa. The Loop había llevado mucho más lejos su combinación de soul, R&B, jazz, electrónica y escritura orquestal, y su paso por Abbey Road como primer artista residente del estudio le proporcionó un contexto bastante diferente. En lugar de continuar ampliando la escala de su música, Between Us parece plantear el movimiento contrario: reducir el proceso a lo esencial. Entrar en el estudio con otro músico, comenzar a tocar y descubrir qué puede surgir de esa interacción. La premisa tiene algo de juego, pero también recupera una idea muy propia del jazz: dejar que la personalidad de los intérpretes intervenga realmente en la construcción de la música.

El primer tema, «What It Gave Me», junto a Jalen Ngonda, establece inmediatamente ese territorio. La canción se apoya en una concepción del soul deliberadamente atemporal, con voces que se complementan y una instrumentación cálida que evita cualquier exceso de producción. Ngonda aporta una voz profundamente vinculada a la tradición soul, mientras Rakei introduce una sensibilidad más contemporánea. No se trata tanto de recuperar un sonido del pasado como de demostrar que determinados recursos —la melodía vocal, el diálogo entre voces, el peso del bajo, la importancia del groove— continúan siendo plenamente eficaces cuando se reinterpretan desde el presente.

«Easy To Love», con Tom McFarland, es probablemente la colaboración que más naturalmente conecta con la dimensión funk y electrónica de Rakei. La presencia del integrante de Jungle lleva la canción hacia un groove más directo, con una pulsación cercana a la pista de baile, pero sin abandonar el carácter orgánico del proyecto. Es una colaboración especialmente lógica: ambos comparten una manera de entender el ritmo como elemento estructural de la canción y una aproximación al estudio en la que producción e interpretación dejan de ser compartimentos separados. El resultado no necesita demasiados adornos para funcionar; su fuerza está precisamente en esa economía.

En «It Never Ends» aparece Femi Koleoso, batería y líder de Ezra Collective, y aquí la relación con el jazz londinense resulta más evidente. La batería ocupa un papel protagonista y modifica la percepción de todo lo que sucede alrededor. Rakei entiende bien que una colaboración con un baterista como Koleoso no necesita convertirse en una exhibición de virtuosismo: basta con permitir que el ritmo altere el carácter de la composición. La canción mantiene la accesibilidad melódica que atraviesa todo el EP, pero adquiere una energía más física, más cercana a la experiencia de una banda tocando junta.

«Problems», junto a FKJ, desplaza el centro de gravedad hacia el terreno de la producción. El francés aporta su particular relación con el funk, la electrónica y la improvisación, y la canción se construye alrededor de un groove más sinuoso. Es quizá el momento en el que Between Us se aproxima más a esa zona fronteriza que Rakei lleva años explorando: una música que puede funcionar como R&B, pop, soul o jazz dependiendo de qué elemento se decida destacar. La canción no necesita resolver esa clasificación, y ahí reside parte de su interés.

El cierre con «Monsters», junto a Nubya Garcia, es posiblemente el momento más sugerente del conjunto. El saxofón de Garcia introduce una dimensión distinta, menos vinculada al formato de canción convencional y más abierta a la textura y al desarrollo instrumental. La colaboración tiene sentido no solo porque ambos proceden de una escena londinense en la que las fronteras entre jazz, soul, electrónica y música urbana se han vuelto especialmente permeables, sino porque permite escuchar a Rakei desde un ángulo menos previsible. El saxofón no aparece como un adorno jazzístico añadido a una canción de R&B: forma parte de la atmósfera y modifica la propia naturaleza del tema.

Lo más interesante de Between Us es, en última instancia, que su concepto no termina imponiéndose sobre la música. Podría haber sido un simple ejercicio de reunir nombres importantes de la nueva escena británica y construir alrededor de ellos una colección de colaboraciones. No ocurre eso. Hay una continuidad sonora clara, pero también suficiente diferencia entre las canciones como para que cada encuentro conserve su propia personalidad. Rakei funciona aquí como músico, productor y, sobre todo, como punto de conexión entre distintas generaciones y lenguajes de la música negra contemporánea.

Quizá por eso el título resulta especialmente apropiado. Between Us habla de lo que ocurre en el espacio intermedio entre dos músicos: aquello que ninguno de ellos habría producido exactamente de la misma manera por separado. En una época en la que buena parte de la producción musical puede construirse a distancia, por capas y a lo largo de meses, el EP recupera el valor de estar en una habitación y tocar con otra persona. Cinco sesiones, cinco colaboradores y cinco canciones son suficientes para recordar algo bastante sencillo: a veces una buena colaboración no consiste en sumar nombres, sino en crear las condiciones para que ninguno de ellos pueda controlar completamente lo que va a suceder.

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