El ciclo Salamanca Jazz 2026 trae el sonido contemporáneo de Xavi Torres Trío al Teatro Juan del Enzina en una noche en la que la persistente lluvia de febrero concede una tregua.
El proyecto, que habían llevado al escenario la noche anterior en Oviedo, donde también parece que dejaron atrás la lluvia que nos acompaña desde hace semanas, es un recorrido entre sonatas de Beethoven, canciones compuestas durante la cuarentena, ritmos de cantautor con arreglos jazzísticos, tanguillos flamencos y jazz contemporáneo que dejó la noche bastante más templada, como con ganas de primavera.

Reinier “El Negrón” Elizarde, contrabajista de Santa Clara, Cuba (un crisol y fuente inagotable de músicos con enorme talento que residen en España, por suerte para nosotros), con amplia trayectoria en el jazz europeo, destaca por su versatilidad y profundidad rítmica. Su estilo, que combina raíz afrocaribeña y jazz contemporáneo, aporta una base firme, precisa y expresiva al trío. Un auténtico lujo.
El baterista catalán Andreu Pitarch, formado entre Barcelona y Ámsterdam, aporta intensidad rítmica desde su base en destacados proyectos de jazz moderno y experimental.
Xavi Torres, después de abrir el concierto con dos piezas, la primera un impecable solo de piano que acometió el segundo movimiento de la Sonata n.º 27 de Beethoven, se presentó y comentó que su familia materna era de un pueblo salmantino, Villar de la Yegua, y que le hacía especial ilusión tocar aquí. Y al público parece que también, a tenor de las sonrisas y los aplausos; porque la escena musical también sale de los escenarios de las capitales para llenar lugares como este pequeño gran teatro de Juan del Enzina (adyacente a la Facultad de Filología de Salamanca), que hace una labor inmensa para fomentar la cultura de la capital charra, donde se organizan festivales de jazz, obras de teatro o conciertos de música clásica (con el apoyo del CNDM, Centro Nacional de Difusión Musical) y que permite una cercanía con el público que muchos aprovechan para establecer un diálogo, como el de Xavi Torres esta noche sin lluvia, para presentarnos un proyecto ecléctico que va desde los arreglos de las sonatas para piano de Beethoven a temas propios compuestos durante la pandemia, pasando por composiciones inéditas con más arraigo popular y composiciones del álbum Ámsterdam Magic, de armonías más abiertas y contrastes dinámicos muy marcados.
La segunda pieza es una trepidante pieza que cambia el paso inmediatamente, llamada Quarantena Song 20 – Upsidedown, y le sigue Vientos del pueblo (incluido en el nuevo álbum del pianista, aún no publicado, y del que estrenan este fin de semana este y otros dos temas, Negin y Campoamor) que es una versión del himno popular del chileno Víctor Jara con una letra “que tira para atrás”, dice Xavi, aunque en este directo no es tan reconocible como tal, sino un arreglo más libre, sin ataduras, y va creciendo con intensidad en un discurso que dialoga, a ratos en improvisación, otros muy medido. La original es una canción de raíz con guitarra y voz, pensada para ser coreada, y en este arreglo se repite la base para que quede flotando sin estridencias, con el trío perfectamente acompasado; a veces sube el piano, luego marca la batería, el contrabajo asentando el ritmo.
En Negin suena un contrabajo prodigioso, se nota que se siente cómodo, y logra el trío que el teatro suene como un club de jazz, ambientado por luces azules y rojas cálidas que enfocan cada instrumento, y que arranca un aplauso entre el público, combinando un jazz contemporáneo y armónico con un tempo flexible, más moderno, de minimalismo rítmico y rápido, y notas bien entrelazadas, con un cambio de ritmo muy marcado.
Suena después la Quarantena Song 15, parte de una serie de temas que compuso Xavi durante la primera cuarentena de la COVID y que fue enumerando hasta que, después de un mes, se cansó de componer un tema por día; pero su experimento nos deja varias composiciones con nombres sugerentes, como esta Perspectiva.

La última composición del repertorio de hoy es otra canción de cuarentena, QS16 – Luz. Y, aunque suenen sus notas a un repiqueteo de lluvia en los cristales, es melódica, serena, más clásica, casi primaveral. Cierra el concierto este tema sostenido por una batería que trabaja desde entradas muy medidas, por un contrabajo que no marca en este caso un walking, sino que entra y sale haciendo de anclaje emocional, y el piano limpio y claro que aporta claridad. Xavi se despide con un deseo: que la música aporte siempre algo de alegría y luminosidad. Claro, ahora entendemos por qué no ha llovido esta noche.
En palabras de Víctor Jara:
“Así cantará el poeta
mientras el alma me suene
por los caminos del pueblo
desde ahora y para siempre”.