La pianista Marilyn Crispell lanzó Memento, álbum en dúo con el contrabajista Anders Jormin, una obra envolvente en la que entrelaza composiciones e improvisaciones libres que exponen su actual estilo de madurez. “Es un proyecto que quería hacer desde hace muchos años”, dice Marilyn a MásJazz.
“Este era un proyecto que quería hacer desde hacía muchos años, y estoy muy feliz de que por fin hayamos tenido la oportunidad de concretarlo. Hay algunas composiciones mías, incluida una que escribí específicamente para la grabación (Dragonfly), y algunas piezas de Anders, y hay unos 20 minutos de improvisación libre al principio que terminaron convirtiéndose en una suite de 4 piezas”, cuenta Marilyn Crispell a MásJazz a propósito de su nuevo disco en dúo con el contrabajista Anders Jormin, titulado Memento, que acaba de editar el sello ECM.

Es un objeto de deseo para Marilyn, pianista excepcional de valiosa trayectoria y fuente de inspiración para improvisadores más jóvenes que han querido envolverse en su estela. Y es un deseo desde una tarde de 1992, cuando escuchó tocar por primera vez a Anders en Estocolmo. “Cuando lo escuché sonar algo en mí se movió con fuerza”, ha dicho, y desde entonces comprendió que debían encarar un proyecto juntos.
Pasaron décadas, pero el emprendimiento ya es un hecho: se trata de un álbum soberbio que seguramente trepará a las listas de lo mejor de este año que apenas comienza. Y no sería aventurado suponer que el concepto de improvisación de Marilyn se matizó tras escuchar a Jormin. Es que en sus años iniciáticos el abordaje musical de la pianista se orientaba a la intensidad, mientras que la impronta improvisadora de muchos artistas escandinavos, como el caso de Jormin, se tiñe de una belleza relajada, donde los espacios le dan forma a la belleza.
La nueva grabación fue registrada en Lugano y comienza con la pieza “For the Children”, que según Jormin está dedicada a la memoria de los inocentes atrapados en el fuego cruzado de los conflictos globales, desde Sudán hasta Gaza y Ucrania. Otro de los temas, “Three Shades of a House”, es una composición que Jormin ha incluido en un trabajo anterior con el pianista Bobo Stenson. Originalmente fue un encargo para acompañar una exposición de la pintora noruega Hanne Borchgrevink —cuyas obras han sido descriptas como un juego de variaciones sobre un tema compositivo, música en forma y color—, y aquí se presenta en dos versiones, “Morning” que sitúa en primer plano un piano cristalino y “Evening”, que se entrega a los tonos oscuros del contrabajo.
Otras piezas de autoría de Marilyn remiten a la distancia y a la cercanía entre las personas y finalmente Dragonfly, que cierra el disco, rezuma calidez con una melodía envolvente. Fue compuesta en homenaje al contrabajista Gary Peacock, quien murió recientemente, y que supo coincidir con la pianista en diversas grabaciones.
Marilyn se encuentra hoy en estado de gracia. Resultó ganadora del NEA Jazz Master 2025, una de las distinciones más relevantes en los Estados Unidos, a la que también accedieron en su hora músicos como Miles Davis, Sonny Rollins, Ornette Coleman, Cecil Taylor y Sara Vaughan. Sus presentaciones y álbumes con el Trio Tapestry de Joe Lovano son aclamados en Estados Unidos y Europa. Hasta se genera el espacio para colaborar con músicos emergentes como la saxofonista argentina residente en Berlín Camila Nebbia; el álbum que grabó con ella fue destacado como disco del año por distintos sitios especializados.
El nuevo trabajo, Memento, encuentra a Marilyn acaso lejos de sus influencias iniciales, entre ellas Coltrane, Cecil Taylor y Anthony Braxton, pero cerca de sus convicciones innovadoras y su espíritu siempre inquieto por adentrarse en los laberintos de la improvisación.
