Alqimia, de Juan Pérez Aure: Jazz, Flamenco, Yoga y Dungeon Synth
El pasado viernes 29 de mayo, el pianista Juan Pérez Rodríguez, de nombre artístico «Aure», publicó su último trabajo discográfico Alqimia. Para mí fue una satisfacción bastante grande, ya que he seguido su trabajo en varios conciertos en los últimos años y he escuchado algunas de las canciones de este disco en primicia, como ya comprobamos en una reseña que publicamos de un concierto suyo en Punta Umbría en esta misma revista. Además, hemos conseguido entrevistarlo para que nos explique su visión artística sobre el disco para MásJazz.
Su manera de improvisar se encuentra a caballo entre influencias más modernas de una oleada de teclistas que continúan la estela de Zawinul, Vangelis y muy dentro de la música electrónica, con lo que haría una guitarra flamenca y música clásica. Es una mezcla interesante y nutrida que, además, podemos insertar dentro de un Nuevo Flamenco alternativo, ya que el foco en su obra es instrumental. En palabras del pianista: «la voz es también parte de la música», casi como si acompañase a los instrumentos y no al revés, y «te lleva a un territorio por un lado más árido, pero por otro más abierto».
«El mecanismo del corazón de la luna» es un comienzo fuerte y certero que incluye las voces de Cindia Cruz y un coro de niños, entre ellos, el hijo del pianista. También cuenta con la fantástica colaboración de la maravillosa bailaora Auxi Fernández, mujer de Juan Pérez: «Auxi está en casa y con ella, surge de forma natural». Con un comienzo rítmico y pulsante, aparece una bulería que después se transforma en una especie de balada al piano. Ese es exactamente el concepto de Alqimia, «este disco expresa un momento personal de alquimia, de cambio en mi vida. Y por otra parte, digamos que busca en cada tema hacer una transformación. Si tú te das cuenta, cada tema empieza siendo una cosa y luego termina siendo otra completamente diferente…».
La magia, lo oculto, el aje, son conceptos muy flamencos y muy ligados con lo gitano. No puedo dejar de pensar en El amor brujo en este año Falla, y es también porque quizás las composiciones y los arreglos de Aure son más clásicos de lo que podría parecer en un principio. «En cuanto a la producción, en cuanto a la tímbrica, es la orquestación en lo que más me inspiro. A día de hoy mi mayor inspiración sigue siendo la música clásica (…) Siempre estoy pensando en Ravel, Tchaikovsky, Mahler, Bruckner, o Debussy».

El yoga parece ser una inspiración fundamental del artista. En «Semilla», se inserta un speech del místico Sadhguru. «Es mi maestro de yoga, mi gurú. Me he inspirado mucho en el descubrimiento que he tenido desde hace unos años (…) del yoga, de Shiva». Quizás presente en esa mezcla de creatividad, de aceptación de las influencias que le rondan la cabeza con la atención al detalle que requiere una fusión de estas características.
Una media bulería, «Fuego Interno», cuenta con la colaboración del cantaor Saúl Quirós, que brilla en los arreglos guitarrísticos de los pianos y los colchones armónicos de los sintetizadores. Aunque desde luego por guitarrística, destaca «Planeta Arpegio», que hibrida aires de guitarra flamenca con colores de The secret life of the plants.
El disco es, a mi parecer, muy narrativo, pero una dirección oscura, mágica, como íbamos adelantando. Casi dantesco. Así es «Oniro». Aure relata: «Oniro es el dios de los sueños. El tema representa que Oniro está en un sueño, pero entra en otro y luego en otro, y se mezclan varios y se van añadiendo capas, y entonces son como varios ecosistemas, digamos, rítmicos y armónicos que al final colisionan en una única cosa, polirítmica, trans, un poco ahí dantesca y al final logra salir de eso. Hay mucho de aventura. Yo soy un gran aficionado a la literatura de fantasía». Es instrumental y la producción es tan compleja que parece hecha para piano preparado, de nuevo, con esa influencia de músicas académicas.
Y en una misma línea narrativa y cinematográfica encontramos «Caronte». El artista nos explica que «eso es prácticamente música programática, porque el tema empieza y tú escuchas, lo que se llama dungeon synth», un estilo musical de videojuegos, de las mazmorras. No es un sonido fácil de conseguir. Para que algo nos recuerde de esa forma a los videojuegos de 16 bits, hace falta un tratamiento del sonido delicado: «con un teclado que tengo yo, que es FM, una síntesis diferente… y es Caronte en su cueva». Un barquero del inframundo, «Hay un sonido que es cuando la pala entra en el agua y luego hay una gota que suena. Es todo muy visual». Inevitablemente, pienso en la aclamada serie de Netflix Kaos, que fue grabada en su mayoría en Sevilla, Málaga, Cádiz y Almería… Caronte se vuelve flamenco: «Caronte está en su cueva, esperando a la gente a cambio de monedas de oro, los pasa al otro lado… pero Caronte tiene una vida secreta». En realidad, su máxima pasión es el flamenco. Entonces, de vez en cuando, se pone un traje, se echa colonia, se pega una ducha y se va a una juerga flamenca».
Baladas como «Eso eres tú» nos vuelven a recordar a esa influencia francesa. Juan Pérez es un pianista de formación clásica que se fue a París por todo el amor que tenía a la música francesa. Así, sentencia que «la reverberación, la búsqueda del sonido de Debussy es única en la música, incluso dentro de la francesa», y quizás esas capas sonoras que se mantienen y buscan esa reverberación se repiten a lo largo de su disco como un mantra budista.

El disco termina con «Constelación Taranta», un compás cada vez más usual en el flamenco, aunque olvidado durante bastantes años. El papel de la guitarra lo hace un piano tipo Rhodes, para mí, de los mejores imitadores del instrumento por sus características tímbricas, a quien acompañan los coros del propio artista. Así, se refuerza finalmente, con esta canción lenta, el carácter alquímico del trabajo, terminando en una especie de nana flamenca.
Para Juan Pérez «Aure», este disco es un disco de transformación, pero también de «la búsqueda de la esencia». Es un tema de amplio debate aquel del esencialismo, pero me permitirán en esta revista mencionarlo, ya que es de los más actuales en el flamenco. «Parece ser independiente de cuestiones técnicas o armónicas… Cualquier manifestación artística que tenga un nivel de autenticidad, trasciende. Y eso puede ser desde un viejo cantando por fandangos en Alosno, en una taberna, o en un nocturno de Chopin». Quizás la autenticidad sea algo más complejo de lo que podemos llegar a imaginar en estas líneas. Yo me atrevería a decir que nuestro entendimiento artístico está condicionado por una serie de factores que integran procesos matemáticos inconscientes, narrativas internas, un contexto cultural compartido y una sensibilidad por la honestidad en la interpretación que, desde luego, la música de jazz-flamenco-yoga-dungeon synth de Aure podrá hacernos llegar sin ninguna duda. Espero que disfruten de este disco tanto como lo he hecho yo y que se suman en la aventura que nos propone Aure.