El guitarrista y compositor valenciano Ximo Tebar publica dos libros, JAZZ 4’33’’ y El silencio improvisa, dos obras conectadas por una profunda reflexión sobre el silencio, la escucha, el espacio y la improvisación como forma de conciencia artística y vital.
Ximo Tebar interpretará y grabará en directo su obra JAZZ 4’33’’ el próximo 1 de julio dentro del 29 Festival Internacional de Jazz de València, junto a la formación Valencia Jazz “What a Wonderful World” Band, que reúne a destacados músicos de la escena valenciana como el trompetista David Pastor y las vocalistas Cristina Blasco y Bárbara Breva.
Ximo Tebar lleva décadas explorando los límites del jazz, la improvisación y el Son Mediterráneo. Sus nuevos libros, JAZZ 4’33’’ y El silencio improvisa, abren una nueva dimensión dentro de su trayectoria artística: una investigación sobre el silencio entendido no como ausencia, sino como un espacio de creación, percepción y transformación.
Pregunta. Hablemos de estos dos libros. ¿Por qué nace este proyecto?
Ximo Tebar. Nace de una necesidad de ordenar y compartir una reflexión que me ha acompañado durante toda mi trayectoria musical: la relación entre el sonido, el silencio, el ritmo y el espacio. Durante mucho tiempo pensé que improvisar consistía en tocar; con los años comprendí que improvisar consiste, sobre todo, en escuchar. JAZZ 4’33’’ es la experiencia. El silencio improvisa es el viaje que me llevó hasta ella.
¿Ya están a la venta los libros? ¿Dónde se pueden adquirir?
X.T. Sí, ya están disponibles en mi página web y en Amazon. Solo hay que escribir «Ximo Tebar» en el buscador y aparecen los dos libros, tanto en español como en inglés.
¿Cómo le explicarías JAZZ 4’33’’ a alguien que nunca ha oído hablar de esta obra?
X.T. Es una obra conceptual convertida en libro y partitura. El libro «dura» 4 minutos y 33 segundos: cada página representa un segundo. No pretende explicarse de forma racional, sino provocar una experiencia de lectura, escucha y percepción. La idea es que cada persona complete la obra desde su propia escucha, convirtiéndose también en intérprete.
El título inevitablemente remite a John Cage.
X.T. Sí. Cage abrió una puerta histórica en la música contemporánea. Pero JAZZ 4’33’’ no es una versión de 4’33’’. Es una obra distinta, inspirada en su arquitectura temporal, pero desplazada hacia el jazz, la improvisación y la respuesta. Conservo la duración y los tres movimientos, pero introduzco otra lógica: la escucha activa, la interacción y la posibilidad de responder musicalmente. En Cage los músicos no tocan; en mi obra, los músicos escuchan y pueden responder.
Además, hay influencias muy diversas: Cage, Satie, Malevich, McLaren…
X.T. Sí. Cage me abrió la puerta del silencio como escucha; Satie, la libertad y la ironía; Malevich, el vacío como espacio creativo; y McLaren, la relación entre ritmo, tiempo y percepción visual. Todo eso convive con el jazz, el flamenco, el minimalismo y mi propia experiencia dentro del Son Mediterráneo.
JAZZ 4’33’’ también ha trascendido el ámbito musical y editorial para convertirse en una exposición artística impulsada por Infinity Art y la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València en El Corte Inglés. ¿Qué significa para ti esta expansión hacia las artes visuales?
X.T. Me parece una consecuencia muy natural del proyecto. Desde el principio entendí JAZZ 4’33’’ como una obra abierta, capaz de dialogar con otras disciplinas. El silencio, el espacio, el tiempo o la percepción no pertenecen exclusivamente a la música; son territorios compartidos por muchas formas de creación contemporánea. La exposición organizada por Infinity Art y la Universitat Politècnica de València en El Corte Inglés demuestra precisamente eso: que una idea nacida desde el jazz puede generar nuevas lecturas en el ámbito de las artes visuales.
Además, me parece especialmente interesante el diálogo que se ha establecido con la obra de Estefanía Serrano, porque su investigación sobre la línea, la abstracción geométrica, la proporción y la relación entre estructura y organicidad conecta de forma muy natural con el universo conceptual de JAZZ 4’33’’. En cierto modo, sus piezas funcionan como partituras visuales, donde el vacío, el ritmo y la tensión entre orden y emoción también forman parte de la experiencia.
Creo que esa es una de las ideas más bonitas del proyecto: comprobar cómo una obra concebida inicialmente como libro, partitura y experiencia performativa acaba convirtiéndose también en un espacio de encuentro entre música, literatura, pensamiento y artes visuales.
¿Qué papel juega El silencio improvisa dentro de todo este universo?
X.T. Ese libro explica el viaje. Es una reflexión autobiográfica, estética y filosófica sobre cómo llegué a escribir JAZZ 4’33’’. En él aparecen músicos, artistas y pensadores que han marcado mi trayectoria, desde Lou Bennett, Jorge Pardo, Benny Golson, Paco de Lucía, Wynton Marsalis e Idris Muhammad, hasta figuras aparentemente alejadas del jazz como Bruce Lee o Robert Rauschenberg. Todos ellos, desde lugares muy distintos, me ayudaron a comprender que la creación no sucede únicamente en las notas, sino también en el ritmo, el espacio, el tiempo y en la capacidad de escuchar lo que ocurre entre ellas.
¿Por qué el silencio se ha convertido en una idea tan importante en tu vida y en tu música?
X.T. Porque vivimos rodeados de ruido, información y velocidad. El silencio se ha convertido casi en un acto revolucionario. En música ocurre igual: muchas veces creemos que improvisar consiste en tocar más, demostrar más o llenar todos los espacios. Sin embargo, la verdadera profundidad aparece cuando sabes dejar espacio para que algo ocurra.

¿Cómo trasladarás todo eso al escenario? Ambos libros contienen la partitura de JAZZ 4’33’’ y un código QR que da acceso a las versiones grabadas.
X.T. Desde la improvisación. JAZZ 4’33’’ no es solo un libro ni una partitura cerrada. Es un espacio abierto donde el sonido, el silencio, la escucha y la interacción entre músicos y público forman parte de la obra. La partitura se limita a indicar los tres movimientos y las instrucciones básicas para interpretarla. El QR da acceso al archivo sonoro de las versiones que se vayan realizando en directo. Cada interpretación es distinta.
El próximo 1 de julio actuarás en el Festival de Jazz del Palau de la Música de València dirigiendo el concierto Valencia Jazz “What a Wonderful World” Band. ¿Interpretarás JAZZ 4’33’’? ¿Qué representa este proyecto?
X.T. Sí. El próximo 1 de julio interpretaré por primera vez JAZZ 4’33’’ en el Palau de la Música de València y grabaremos esa primera versión. Valencia Jazz “What a Wonderful World” Band es un proyecto muy especial porque reúne a músicos valencianos con trayectorias y sensibilidades distintas. Estarán Cristina Blasco, Bárbara Breva, David Pastor, José Luis Granell, Joan Monné, Víctor Merlo, Igor Tavan y yo mismo. El repertorio recorrerá clásicos del songbook internacional desde una mirada abierta y mediterránea, transitando por el jazz, el bolero, el pop, el flamenco, la chanson française y las músicas de raíz.
Además, varios miembros de la banda presentarán nuevos trabajos.
X.T. Sí. David Pastor presentará The Abraxas Sessions Vol. 4, dedicado a Dizzy Gillespie; Cristina Blasco mostrará La Bohème, inspirado en la canción francesa; y Bárbara Breva presentará Spanish Standards, un proyecto producido por Nacho Mañó, en el que también participo como guitarrista y que revisita la copla, el pasodoble y la zarzuela desde la sensibilidad del jazz mediterráneo.
El concierto lleva por título What a Wonderful World. ¿Qué relación tiene con esta idea?
X.T. Muchísima. Es un proyecto que entiende el jazz como un lenguaje abierto, capaz de dialogar con estilos, emociones y culturas diferentes. Eso conecta plenamente con mi forma de entender la música: un jazz vivo, sin fronteras y profundamente humano.
Después de una trayectoria internacional tan consolidada, ¿qué te sigue empujando a explorar nuevos caminos?
X.T. Más que nunca. La música es un proceso infinito. Al principio quieres aprender a tocar; después buscas tu propia voz; y con el tiempo descubres que lo verdaderamente importante no es tocar más, sino escuchar mejor. Ahí empieza otra etapa, quizá la más interesante.
Después de tantos años creando el Son Mediterráneo, ¿consideras JAZZ 4’33’’ una nueva etapa dentro de tu trayectoria?
X.T. No lo veo como una ruptura, sino como una evolución natural. El Son Mediterráneo nació del encuentro entre distintas culturas musicales; JAZZ 4’33’’ amplía esa búsqueda hacia otros territorios: el silencio, la percepción, el tiempo y la escucha. En el fondo sigo investigando lo mismo que hace cuarenta años: cómo convertir la música en una experiencia humana compartida.
¿Qué esperas que experimente el público el próximo 1 de julio?
X.T. Ojalá podamos escuchar de verdad durante unos instantes. No solo la música, sino también el espacio, el tiempo y el silencio que compartimos. Porque, en realidad, ahí es donde empieza todo.
Enlace para adquirir los libros: www.ximotebar.com