Carmen Domínguez, concejala de Cultura, y Vicent Tur, coordinador artístico del festival, presentan la 38ª edición de un evento que sigue apostando por el “talento joven y local” a la vez que sitúa a la capital ibicenca como un referente cultural más allá de las fronteras españolas
“Todo el mundo sabe que lo que no se conoce no se puede amar: estoy segura de que las personas que vengan a un concierto del Eivissa Jazz repetirá al día siguiente. Sé que tendremos mucha afluencia de pública”. En la presentación de la trigésimo octava edición del festival decano de la música ibicenca, Carmen Domínguez ha animado a residentes y turistas a acudir a un evento que aúna “talento local y, sobre todo, joven” y “proyección internacional”. Un atractivo más para colocar a la capital ibicenca como un referente cultural más allá de las fronteras españolas. La concejala de Cultura del Ajuntament d’Eivissa ha ejercido de maestra de ceremonias en una rueda de prensa celebrada en Can Botino, compartida con Vicent Tur Ramon, coordinador artístico del Eivissa Jazz y responsable de elaborar un cartel que vuelve a fijarse en Latinoamérica para cerrar una programación que arrancará el martes 1 y culminará el sábado 5 de septiembre. Si en 2024 fue la leyenda cubana Paquito D’Rivera quien le puso la guinda al Eivissa Jazz y en 2025, los argentinos Escalandrum se encargaron de cerrar el festival, este año recoge el testigo un brasileño, Michael Pipoquinha. Cantante, compositor y, ante todo, bajista.
“Yo toco el trombón, que es un poco el patito feo de los instrumentos de viento, porque tiene una sonoridad muy compleja. Por eso siempre me he sentido muy identificado con los músicos que tocan el bajo. Es el único instrumento que no puede faltar en un grupo de jazz”, confesó Tur, contento por colocar como fin de fiesta a dos virtuosos de las cuerdas gruesas –todavía jóvenes pero con una carrera ya consolidada– como Pipoquinha y la contrabajista Tonina Saputo, yanqui pero muy vinculada a los géneros latinos. Ambos actuarán en el Baluard de Santa Llúcia, el mismo escenario al que se subirán The Illusions el jueves 4 de septiembre. Este all star ibicenco –comandado por Franco Botto y Pere Navarro– mezclará su propuesta con el timbre del saxofonista neozelandés Nathan Haines, una estrella internacional del jazz. El combo entre isleños dará paso a L.A.B. Trio, un proyecto alemán que se consagró el verano pasado al ganar el concurso del festival vizcaíno de Getxo.
Un día más tarde (viernes 5 de septiembre) recogerá el turno Antoni I. Marí, guitarrista de Sant Joan de Labritja que regresa a casa con temas propios y al frente de un sexteto con lo mejor de la escena joven barcelonesa. Y, después, la Eivissa Jazz Experience, para Tur, uno de los grandes momentos del festival: sólo él y poca gente más saben qué artistas acompañarán al pianista gallego Abe Rábade para interpretar un repertorio compuesto a propósito para la cita ibicenca.
Para acudir a las tres veladas de Dalt Vila hay que comprar entrada (ya a la venta en www.eivissajazz.com), pero las dos primeras noches del Eivissa Jazz son gratuitas. Y, como recalca la concejala Domínguez, se celebran en localizaciones tan céntricas como el Passeig de Vara de Rey o el Parc Reina Sofia para descentralizar el evento y enganchar a la audiencia para empujarla, más tarde, murallas arriba. La primera nota del festival la tocará (martes 1 de septiembre) uno de los grandes exponentes del nuevo jazz mallorquín, el violín de Sinéad Cormican. Esta artista es hija de un mestizaje que suele darse “en estas islas”, como explicó Tur: “Padre irlandés, madre gaditana”. Graduada en el Conservatori Superior de les Illes Balears, Cormican ya tocó junto a varios compañeros de promoción en el Eivissa Jazz hace dos años y regresa para confirmar los fructíferos intercambios que, como recalcó Tur, se producen entre los jazzeros de Menorca, Mallorca, Eivissa y Formentera. La mezcla seguirá con el bolo de Jive at Nine junto a Swingin’ Tonic, una pequeña orquesta que devolverá a los melómanos a los tiempos en los que el jazz era el género más gamberro que pudiera escucharse.
Al día siguiente (miércoles 2 de septiembre), “gitanos y cubanos” también establecerán una alianza gracias a Ibossim Flamenco. El cuarteto formado por Noemí Escudero (al cante), Pedro García Brekón (a las percusiones), Lidia Escudero (al baile) y Luis González (a la guitarra) se reforzará con el sabroso ritmo de Alain Pérez (batería) y Aaron Puente (bajo), dos nombres habituales de la escena ibicenca. Y con “Carlitos Sarduy a la trompeta”, residente en Formentera y uno de los talentos surgidos de Cuba más respetados en el panorama internacional.
“Nos hace mucha ilusión este concierto porque el grupo se montó hace quince años, justamente para participar en este festival. Expresaremos nuestra música, que es el flamenco y la música latina adaptada al jazz, con un mejunje, un puchero, que os hará disfrutar”, ha prometido Pedro Brekón, también presente en la rueda de prensa. A su lado, dos de los cantantes que actuarán justo antes de Ibossim Flamenco: Jordi Sanou y Aránzazu Fernández. Miembros de Gospel Lab, las seis voces –junto a Matteo Crocetti, Clàudia Bardagí, Reya Thomas y Eslauren– que volarán arropadas por la potente cortina sonora de la Big Band Ciutat d’Eivissa.
La orquesta que dirige el propio Vicent Tur cumple –como recordó la concejala Domínguez– diez años dando oportunidades, sobre todo, a los alumnos del Patronat de Música que quieren incursionar en estilos modernos. Y recuperando “a los antiguos alumnos que vuelven a la isla después de estudiar fuera”, como apunta Tur. Una década que la Big Band Ciutat d’Eivissa va celebrar con un setlist que combinará “raíces y pop” para enganchar al público. “Estamos muy emocionados por participar en este concierto con la big band: se van a encontrar dos géneros con mucho en común: jazz y góspel son improvisación e interacción entre músicos y cantantes. Queremos que el público lata con nuestro pulso”, ha dicho Aránzazu Fernández. “Somos un laboratorio, nos encanta inventar y fusionar. En ese terreno nos entendemos mucho. Seremos muy poquitas voces sobre el escenario, pero estaremos muy bien arropados por la big band”, ha rematado Jordi Sanou.