Morfolia: las raíces y la exploración musical de Elena Bjuan

Elena Bjuan reúne en Morfolia, su debut en solitario publicado el 16 de octubre de 2026 en todas las plataformas, nueve canciones que trasladan a la música sus vivencias y recuerdos. Sus raíces valencianas atraviesan un trabajo que recoge las distintas facetas de su actividad como trompetista, cantante y compositora.

Texto: Francisco Fernández

@fran_fernandez_music

La decisión de grabarlo llegó después de una interrupción inesperada de su vida musical. En enero de 2026, una pérdida repentina de audición la mantuvo tres meses sin poder tocar y sin la certeza de que pudiera recuperarse. Durante ese tiempo encontró en la pintura otra forma de expresión. En marzo, al recuperar la audición y retomar la trompeta, se propuso componer un disco y terminarlo en octubre.

Su formación y los proyectos en los que participa ayudan a comprender la diversidad del álbum. Vinculada a Altea y Gandia, Elena Bañuls Juan cursó sus estudios superiores en la ESMUC de Barcelona y terminó en 2021 un máster de trompeta clásica y contemporánea en Leipzig. A lo largo de ese recorrido fue ampliando sus intereses hacia el jazz, el canto y la improvisación. Esta apertura se refleja también en Flama Trio, donde explora la improvisación libre con elementos del flamenco, y en Neirah Duo, que combina obras clásicas, composiciones propias y experimentación.

Ese bagaje encuentra en Morfolia un espacio de creación personal. La trompeta y la voz comparten protagonismo con sintetizadores, electrónica y loops, mientras las castañuelas aportan una conexión con la tradición. La canción de autor, el jazz y las sonoridades valencianas forman parte de los recursos con los que Bjuan da forma a sus propias historias.

Aunque no resulta fácil escoger solo tres canciones, me detendré brevemente en The Garden Soil, La Lali y Fine, fine. La brevedad es deliberada: quiero dejar espacio para que el disco sorprenda a quien lo escuche. Mi intención con este artículo es invitar al lector a descubrirlo y a vivir su propia experiencia de escucha.

El primer sencillo, The Garden Soil, presenta una propuesta que engancha tanto a quien escucha música por puro placer como al músico profesional interesado en los compases irregulares (odd meters). La percusión y el piano, precedido por un efecto sonoro, dibujan un reconocible compás de 7/8. Sin embargo, al intentar seguir el pulso, uno descubre que no resulta tan sencillo: al final del ciclo se esconde un cambio de métrica que podría dar más de un quebradero de cabeza. Sobre este juego rítmico aparece la voz de Elena, que se apoya en los acentos y dice „Old and true“. El sencillo demuestra que, aunque la artista esté dando sus primeros pasos en la producción, su bagaje musical y la riqueza de su trayectoria le permiten construir una canción capaz de atraer a públicos muy diversos.

Al igual que el segundo sencillo La Plaça, el penúltimo tema del disco, La Lali está cantado en valenciano y este nace, según explica la propia compositora, como inspiración en el primer capítulo de Les nostres mares (Gemma Ruiz Pala). La canción recoge una experiencia que se prolonga más allá de la posguerra: la de mujeres que esperan en la cocina a que vuelva el marido y encuentre todo hecho, mientras sus propios deseos y necesidades quedan relegados. En esa espera aparece una pregunta: „¿Cómo he acabado aquí, ocupándome de los demás y olvidándome de mí?“. Desde esta perspectiva, la letra puede leerse como un gesto de autonomía: ante la ausencia del otro, „brindar por una misma, sacar el vestido guardado, salir a bailar canciones de Serrat y volver tarde“. Ese anhelo de una vida en la que también haya espacio para una misma encuentra su expresión musical en los arpegios del piano, organizados en un ciclo de 36 pulsaciones que vuelve a desafiar a quienes disfrutan descifrando estructuras métricas. Frente a esa complejidad rítmica, la voz despliega notas largas y un fraseo ligado y en algún momento volverán a aparecer las castañuelas que completan el acompañamiento.

Si tenemos en cuenta cómo nació este disco, tras una pérdida auditiva que obligó a Elena a apartarse temporalmente de una parte fundamental de su vida —la música y la trompeta—, y el reto que debió de suponer crear un álbum aprendiendo buena parte del proceso por su cuenta, cobra especial sentido que Fine, fine cierre el trabajo. Una canción musicalmente refrescante cuyo Goodbye me suena más a un «hasta luego“ que a una despedida definitiva. Por mi parte, seguiré con interés el recorrido de Morfolia, con ganas de escucharlo en directo y, por qué no, a la espera de un segundo trabajo.

 

Más información: www.elenabjuan.com

Diseño de la portada de Morfolia: Simon Malinowsky
Fotografía de retrato: Michael Bader

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1 comentario en «Morfolia: las raíces y la exploración musical de Elena Bjuan»

  1. Su música te remueve sentimientos, te aisla de todo lo que te rodea, connexion inmediata que produce placer. Si tenéis oportunidad de ver a Elena Bjuan en un concierto, no os lo perdáis. El disco es una preciosidad.

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