Barda Sur – Victor Valdebenito (2026)

El saxofonista y compositor argentino publica un nuevo álbum de siete composiciones originales en el que el paisaje del Alto Valle, la identidad regional y el jazz contemporáneo vuelven a encontrarse, esta vez con una formación renovada y el contrabajo en primer plano.

Texto: Redacción

Hay músicas que nacen de una tradición y otras que nacen de un lugar. En Barda Sur, Víctor Valdebenito trabaja precisamente en ese territorio donde ambas cosas pueden convivir: el jazz como lenguaje y la Patagonia como materia sonora. Publicado el 6 de septiembre de 2026, el nuevo álbum del saxofonista, contrabajista y compositor argentino profundiza en una búsqueda personal que tiene poco de postal turística y mucho de experiencia vivida. Aquí, el paisaje no es un decorado para la improvisación; es parte de la música.

Valdebenito lleva más de dos décadas de actividad profesional en el jazz y ha desarrollado buena parte de su trayectoria en formaciones, conjuntos, big bands y proyectos de otros artistas. En 2024 decidió reunir su propia música en Esperanza, su primer disco como líder, y en 2025 publicó Cosa de Niños. Con Barda Sur, disponible en plataformas digitales desde septiembre, continúa dando forma a un catálogo propio y a una identidad compositiva vinculada a su entorno. Su trabajo anterior ya había llamado la atención de All About Jazz, que seleccionó el tema «Esperanza» como canción destacada.

La expresión «jazz patagónico» podría prestarse a equívocos si se entendiera como una etiqueta folclórica o una simple operación de marketing territorial. La propuesta de Valdebenito apunta a algo más interesante: incorporar la experiencia de vivir en la Patagonia a una música de raíz jazzística contemporánea. El Alto Valle, las bardas, el río, el frío y los cambios de estación forman parte de su imaginario creativo. No se trata de reproducir musicalmente un paisaje, sino de convertirlo en una manera de componer, de construir atmósferas y de dar forma a una voz propia.

Ese vínculo entre música y territorio ya estaba presente en Esperanza, un álbum en el que Valdebenito trasladó a sus composiciones imágenes y momentos de la vida cotidiana en la región. Barda Sur retoma esa línea desde una nueva formación y con un repertorio que combina títulos de marcada carga visual y emocional: «Sombra y Luz», «Inocencia», «Barda Sur», «Invierno», «Gracia», «Sur Oscuro» y «Tristeza». Siete piezas que sugieren contrastes, estados de ánimo y distintas formas de mirar el mismo horizonte.

La nueva grabación reúne a Valdebenito al saxo tenor con Francisco Fuchs a la guitarra, Jesús Fernández al piano, Mauricio Costanzo a la batería y Marcelo Pope González al contrabajo. La incorporación de este último instrumento tiene un interés particular en la trayectoria del líder: aunque Valdebenito también es contrabajista, su primer álbum, Esperanza, se construyó sin bajo, con una formación en la que el saxo y la guitarra asumían el protagonismo melódico y el piano y la batería articulaban el acompañamiento y el trabajo textural. Barda Sur plantea ahora otra combinación de timbres y posibilidades, con el contrabajo integrado en el conjunto y una nueva paleta para desarrollar sus composiciones.

El resultado se inscribe en una concepción del jazz que no necesita mirar permanentemente hacia sus modelos históricos para justificar su identidad. La tradición está en el lenguaje, en la interacción entre los músicos y en el espacio que las composiciones dejan a la interpretación; el carácter propio aparece en la manera de organizar esos elementos y ponerlos en relación con una experiencia concreta del mundo. En ese sentido, el proyecto de Valdebenito propone una perspectiva interesante sobre la creación jazzística desde la Patagonia argentina: una música contemporánea que encuentra sus referencias en el lugar donde se hace, sin renunciar a la libertad expresiva del género.

Con Barda Sur, Víctor Valdebenito sigue construyendo un repertorio en el que los nombres de los lugares, las estaciones y los estados de ánimo funcionan como puertas de entrada a su universo musical. No hace falta conocer el Alto Valle para entrar en él. Basta con escuchar cómo una geografía particular puede convertirse en materia de composición y cómo el jazz, lejos de ser un idioma uniforme, sigue encontrando acentos nuevos cuando alguien tiene algo propio que contar.

¿Has escuchado este disco?

Comparte tu opinión o reseña con la comunidad

Deja un comentario