Entrevista con Antonio Serrano: Jazz Caló

En Jazz CaLó, Antonio Serrano y Kaele Jiménez encuentran un espacio común entre el jazz y el flamenco, con la armónica y el piano como protagonistas de un diálogo que mira tanto a Paco de Lucía y Chick Corea como a Manzanita o Parrita. Hablamos con el armonicista sobre este encuentro entre generaciones, su particular aproximación al repertorio flamenco y una trayectoria que sigue encontrando nuevos caminos para la improvisación.

Texto: Adrián Besada

@besagartha

Hay encuentros musicales que nacen de una afinidad estética y otros que surgen de una manera compartida de sentir el ritmo. Jazz CaLó pertenece a esta segunda categoría. En el proyecto que comparte con el pianista Kaele Jiménez, Antonio Serrano vuelve a explorar los territorios donde el jazz y el flamenco se reconocen, pero lo hace desde una perspectiva distinta a la que marcó su etapa junto a Paco de Lucía. La armónica, instrumento con el que ha construido una trayectoria internacional, se acerca aquí a la expresividad de las voces de Manzanita o Parrita, mientras el piano abre nuevas posibilidades de diálogo e improvisación.

Lejos de plantear un encuentro entre estilos como un ejercicio de fusión, Jazz CaLó parte de un conocimiento profundo de ambas tradiciones y de la complicidad entre sus protagonistas. Con Marc Miralta y Juanfe Pérez completando el cuarteto, el proyecto amplía su horizonte sonoro y reivindica la capacidad del jazz para incorporar otros lenguajes sin perder su esencia. Nominado al mejor álbum de jazz en los Premios de la Academia de la Música de España de 2026, el trabajo representa también un encuentro entre generaciones, sensibilidades y maneras diferentes de aproximarse a la música. Antes de su presentación en el Festival de Jazz de Palencia el próximo sábado 7 de noviembre, conversamos con Antonio Serrano sobre los orígenes del proyecto, la identidad sonora de la armónica y las posibilidades creativas de un diálogo que sigue abierto.

 

En Jazz CaLó hay un diálogo con la tradición flamenca, pero también con composiciones como «Zyryab», de Paco de Lucía, o «Armando’s Rhumba», de Chick Corea. ¿Qué buscabas al poner en relación estos dos universos y qué criterio has seguido para elegir el repertorio?

En Jazz Caló he buscado reunir un repertorio con el que tanto Kaele como yo nos sintiéramos muy cómodos e identificados. Tanto Chick Corea como Paco de Lucía son muy importantes para nosotros, haciendo referencia a los temas que citas. También he querido acercarme al flamenco más popular que se versiona poco pero que se adapta muy bien a las formas que se utilizan en el jazz. Me refiero a temas de Manzanita, Parrita o incluso Niña Pastori.

Kaele Jiménez y tú sois el núcleo creativo del proyecto, con instrumentos que tienen funciones muy distintas. ¿Cómo se construye vuestro diálogo musical? ¿Partís de arreglos definidos o dejáis que las ideas de uno vayan modificando la interpretación del otro sobre el escenario?

Suelo ser yo quien propone ideas y juntos le vamos dando forma. Trabajar con Kaele es para mí muy inspirador y creo que nos complementamos muy bien. El es más instintivo y yo más racional y juntos encontramos un equilibrio que me gusta mucho.

En este proyecto hay referencias a una tradición flamenca que va más allá del repertorio estrictamente jazzístico. ¿Qué te interesa musicalmente de ese flamenco popular y qué elementos —la melodía, el compás, la ornamentación o la manera de frasear— te resultan más fértiles para improvisar?

El Flamenco más jondo es muy difícil de adaptar sin destrozarlo en el proceso. Por otro lado, el flamenco más popular ya tiene elementos de la música moderna que ayudan a hacer las adaptaciones sin que los temas pierdan flamencura.

En el cuarteto, la batería de Marc Miralta y el bajo de Juanfe Pérez tienen un papel decisivo para sostener ese encuentro entre lenguajes. ¿Cómo cambia la música cuando pasáis del formato de dúo al de cuarteto? ¿Qué posibilidades rítmicas y de interacción aparecen con esta formación?

El disponer de una base rítmica, libera mucho a Kaele lo cual le permite adoptar una posición más creativa en el grupo delegando gran parte de la función acompañante al bajo y la batería. Tocando a cuarteto, el grupo consigue también tener un rango dinámico mucho más amplio y más colores y texturas.

Tu experiencia junto a Paco de Lucía marcó una etapa importante en la incorporación de la armónica al lenguaje del flamenco. En Jazz CaLó, ¿sientes que estás desarrollando algunas de aquellas ideas desde otra perspectiva o que has encontrado un territorio musical diferente?

Cuando tocaba con Paco de Lucía, intentaba desarrollar un lenguaje instrumental flamenco con la armónica. Me fijaba mucho en la guitarra de Paco y en la flauta y el saxo de la primera época de Jorge Pardo. En Jazz Caló intento acercarme más a un lenguaje vocal fijándome en las voces de Parrita, Manzanita, etc.

Kaele Jiménez pertenece a una generación más joven y su encuentro contigo ha dado lugar a este proyecto. ¿Qué te llamó la atención de su manera de tocar y qué has descubierto musicalmente gracias a esta colaboración?

Siempre me han atraído los músicos naturales, que no han pasado por la academia, pero nunca había conocido a ninguno que pudiera tocar jazz a ese nivel.  Creo que esas dos características juntas hicieron que me fijara en él hasta el punto de trabajar y hacer un proyecto juntos. Además, tenemos gustos musicales similares y sentimos el ritmo igual. Eso une mucho cuando hablamos de música.

 En la armónica cromática, el fraseo y la respiración condicionan de una manera muy particular la improvisación. Cuando te mueves entre el vocabulario del jazz y el del flamenco, ¿cómo decides qué recursos técnicos y expresivos utilizar para que el instrumento no se limite a imitar otros sonidos, sino que encuentre una voz propia?

Después de toda una vida tocando la armónica, sé lo que suena bien en el instrumento y lo que no. De todas las ideas musicales que se me ocurren, de una forma casi instintiva elijo siempre la que mejor se adapta a la armónica cromática. El gran Toots Thielemans dijo una vez “no hay que sentir vergüenza por tocar algo que sale fácil en tu instrumento”. Sabias palabras.

Jazz CaLó ha recibido el reconocimiento de los Premios de la Academia de la Música de España con su nominación al mejor álbum de jazz de 2026. Después del trabajo de composición, grabación y conciertos, ¿en qué punto dirías que está ahora el proyecto? ¿Qué aspectos de la música siguen abiertos a la exploración en directo?

Seguimos montando temas, haciendo nuevos arreglos y componiendo. Si eso nos llevará a Jazz Caló 2 o a otra cosa aún no lo sé. Lo que sí sé es que todavía nos queda mucho por hacer juntos y espero que mucho de ello vea la luz.

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