La Sun Ra Arkestra: toca lo que no sabes

La Sun Ra Arkestra puso en órbita a sus fans en el concierto en la Sala Villanos de Madrid, con un viaje interdimensional a través de la geografía del jazz.

El repertorio incluyó conocidos temas de Sun Ra como «Springtime Again» (del álbum de 1979 La Bella Durmiente), a cargo de la sublime vocalista Tara Middleton, acompañada de los cánticos colectivos, las «voces del Space Ethic«, de la banda.

La banda ofreció un recorrido por los diferentes estilos del jazz, desde el ragtime, el swing y el blues hasta el be-bop, el hard-bop y el free jazz, con asonancias, exquisitos solos y coros, y una persistente sección de percusión.

La banda de 15 miembros actuó sin su director, el icónico centenario Marshall Allen, maestro del saxofón alto, que a sus 102 años no puede ya viajar en avión. El veterano Knoel Scott, miembro original de la Arkestra, al saxo barítono, tenor y alto, lideró el grupo en su lugar.

Como saben sus seguidores, la Arkestra no es una banda cualquiera. Se trata de un colectivo de músicos excelentes dedicados a preservar y expandir el legado de su fundador, Sun Ra, el prolífico gigante del jazz experimental, pionero del afrofuturismo y figura de culto, y uno de los creadores más influyentes de la música del siglo XX.

El compositor, pianista, maestro del sintetizador, filósofo y poeta concibió la banda en 1955 como un colectivo de músicos entregados a la vida comunitaria, guiada por los principios de la filosofía esotérica, y como un laboratorio de experimentación musical.

Desde que en 1995 se hiciera cargo de la dirección (tras la muerte de Sun Ra en 1993 y la de su sucesor John Gilmore poco después), Marshall Allen ha redefinido el sonido de la Arkestra infundiendo una visión dinámica al legado de Ra que combina la incesante libertad de experimentación con el respeto por la tradición. Una tensión entre la renovación constante y la conservación del pasado que, bajo la dirección de Allen, coexiste en forma de caos organizado y matización disciplinada libre. Y mucho más.

Allen ha expandido la paleta sónica de la Arkestra con la incorporación de nuevos instrumentos y texturas sónicas, incluidos el instrumento de válvula electrónica (EVI) y su famoso estilo «pirotécnico» de saxofón.

La voz electrónica del EVI le ha permitido crear «tonos intergalácticos» y efectos de sonido de tipo futurista que Sun Ra introdujo con los primeros sintetizadores, que ponen al día el legado de la Arkestra y lo implantan en el vocabulario musical del siglo XXI.

Allen ha ampliado también el catálogo de la formación con nuevas composiciones propias que constantemente adapta a las diferentes personalidades y formas de tocar de los intérpretes. Es lo que él califica como el «arte de la espontaneidad», de la improvisación, el concepto de que la música nunca se toca de la misma manera dos veces, lo que convierte a cada actuación en una interpretación única.

Para convertirse en miembro de la Arkestra, los músicos deben pasar una prueba de disciplina y de compromiso con la filosofía de comunidad musical que ha servido de cohesión a la banda durante siete décadas. Allen suele contar lo que aprendió sobre «desaprender» en la famosa «prueba de fuego» a la que le sometió Ra.

Cuando Allen conoció al maestro en 1958, Sun Ra y su socio Alton Abraham, un radiólogo convertido en su productor musical, dominaban la escena esotérica negra de Chicago, que indagaba en la contracultura y la espiritualidad en busca de la liberación.

Allen, que había servido en la división segregada de los Soldados Búfalo en el frente norteamericano europeo durante la Segunda Guerra Mundial, había aterrizado en Chicago tras pasar un tiempo en el París de posguerra estudiando en el conservatorio de música. En un espacio de exilio se daban cita figuras de talla como Eartha Kitt, James Moody, Coleman Hawkins y Charlie Parker, a quienes el joven Allen conoció y en cuyas bandas llegó a tocar.

En su primer encuentro con Sun Ra, el maestro le dedicó una disertación de horas sobre la Biblia, el antiguo Egipto y el espacio exterior; ni una palabra de música. Cuando Allen finalmente pudo tocar, Ra le dijo que tenía que «deconstruir» la formación clásica de jazz y la «técnica impecable» del conservatorio. «Suenas bien… pero no es lo que quiero», le dijo. Su sonido era «demasiado sentimental», reproducía, no interpretaba. La música era una entidad «viva» que había que interpretar en el momento. Durante algún tiempo en los ensayos, en los que permanecía de pie sin silla, solo se le permitía tocar un tema, «Spontaneous Simplicity«. Para Ra, la idea era trascender la música, «tocar lo que no se sabe».

No todos sus miembros viven ya en la casa que desde 1968 alberga el Instituto Arkestral de Sun Ra en el barrio de Germantown de Filadelfia, declarada institución histórica y recientemente en obras de renovación. Pero los músicos continúan reuniéndose allí para los intensos ensayos que caracterizan a la banda. El compromiso y la disciplina permanecen.

Y en un ritual también característico, los miembros de la Arkestra se transforman en realeza espacial con sus túnicas y tocados afrofuturistas para recordarnos una vez más en cada actuación que la verdadera liberación del ser humano proviene del espíritu del arte.

No es poca cosa en los tiempos que corren.

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