Era un día de lluvia en las calles de Madrid. Gran parte del público llevaba consigo su paraguas. Cuando comenzó el concierto, los espectadores se refugiaron en la música de Antonio Lizana Quintet.
Fotos: Javier Rodríguez Soria
En el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes se exhibía el disco Vishuddha, lanzado en 2023. El concierto pertenece al ciclo de conciertos de la XVIII edición de Jazz Círculo. Antonio Lizana Quintet nos demostraba que la fusión del flamenco y el jazz contemporáneo representa la búsqueda de su verdad.

El suelo del Teatro Fernando de Rojas retumbaba porque algunos espectadores no podían contener su zapateado. La música del quinteto nos transporta al sur, a Andalucía. Lizana a comienzos del concierto nos explicaba que cada palo flamenco que interpretaban, nos trasladaba a un paisaje en concreto. Sus paisajes están dibujados gracias al flamenco y al jazz. El repertorio tiene una amplia gama de diversos temas y de palos flamencos. El concierto empezaba con la interpretación del arreglo de una seguidilla, de lo más innovadora. También interpretó una gran parte de temas de Vishuddha como “Mis Melodías”, ”Amar” o “El Río”.
Podríamos decir que el concierto está marcado por grandes dinámicas. Para comenzar, la más llamativa puede ser la introducción del jazz en diversos palos flamencos, combinando los diferentes tempos flamencos con la síncopa y el swing del jazz. Además, Antonio Lizana fortalece las dinámicas cambiando entre la voz y el saxofón. Si pensábamos que ya deducíamos todos los instrumentos que íbamos a escuchar en la experiencia, en la interpretación de “Mis Melodías” nos sorprendió con la flauta travesera. Cada instrumento a lo largo del concierto muestra su momento de lucidez e importancia. El piano tuvo solos impecables, en el que tocaba progresiones armónicas improvisando entre escalas. El bajo improvisaba sobre las líneas melódicas y guiaba al resto de instrumentos en armonía y ritmo. La batería intercambiaba diversas técnicas y ritmos propios y mantenía la esencia jazzística incluso en momentos de flamenco puro. Las Palmas nos llevaban a los palos flamencos y en ocasiones teníamos la suerte de contemplar a “El Mawi de Cádiz” bailando entre zapateaos, abanicos y el movimiento expresivo de su cuerpo.
En la voz de Antonio Lizana escuchamos el flamenco. Sin embargo, en la construcción de la armonía, al cantar sí que observamos influencias jazzísticas. En el saxo también escuchamos jazz. La combinación entre su voz y el saxo y la fusión de estos géneros es muy disfrutable. Él tiene una amplia tesitura vocal, realmente su registro podía llegar bastante alto. Algo que se podría destacar de su voz es un buen uso del aire para controlar los volúmenes y jugar con ellos. El saxofón está interpretado en numerosas partes con una gran agilidad. En alguna canción, a través del saxo, hemos podido escuchar su respiración. Hay momentos en los que el propio saxofonista aprovecha tocando el instrumento explorando, en muchas ocasiones, los límites y efectos que este ofrece. Antonio Lizana Quintet respeta la tradición del flamenco fusionándose con sonidos contemporáneos del jazz. Se trata de unir la tradición con la modernidad. Se respeta la identidad del flamenco y es una forma de revestirla y revivirla.
El público fue un elemento importante del concierto del 7 de noviembre. De vez en cuando se oye “jaleo” en el patio de butacas. El fin del concierto fue inmersivo porque los instrumentistas se levantaron a tocar Las Palmas. Antonio Lizana animaba a los espectadores a cantar. Fue una experiencia magnífica y muchos espectadores acabaron bailando.
Vishuddha es el quinto chakra del cuerpo y se sitúa en la garganta. Representa lo que la voz quiere decir desde la libertad. El 7 de noviembre en el Teatro Fernando de Rojas se experimentó la libertad gracias a Antonio Lizana Quintet.