La décima edición del festival, que se celebrará del 24 al 30 de junio, estrena como sede principal el histórico Hospital Simón Ruiz y reafirma un modelo cultural que ha convertido a Medina del Campo en uno de los referentes jazzísticos de Castilla y León
Pocos festivales pueden presumir de haber construido una identidad propia sin renunciar a la cercanía. En un contexto cultural marcado por la creciente competencia entre eventos y la búsqueda constante de grandes reclamos mediáticos, Jazz Medina ha seguido durante una década un camino distinto. La cita medinense alcanza este 2026 su décima edición convertida en un proyecto que trasciende el formato convencional de festival para reivindicar una manera de entender la cultura desde el territorio, la formación, el patrimonio y la participación ciudadana.
Del 24 al 30 de junio, Medina del Campo volverá a abrir sus puertas al jazz y a las músicas afroamericanas con una programación que combina conciertos, actividades pedagógicas, exposiciones, encuentros literarios y propuestas para todos los públicos. La gran novedad de esta edición será el traslado de la actividad principal al Hospital Simón Ruiz, uno de los conjuntos renacentistas más importantes de Castilla y León. La elección del emblemático edificio no constituye únicamente un cambio de escenario, sino una declaración de intenciones. La arquitectura histórica se convierte así en un espacio vivo para la creación contemporánea, reforzando el diálogo entre patrimonio y cultura que ha caracterizado la evolución del festival durante los últimos años.

El saxofonista Jesús Díez Quartet abrirá el ciclo principal con una propuesta que combina repertorio clásico y composiciones originales desde una mirada contemporánea sobre el lenguaje del jazz. A continuación, Glenda Vega & Alma Collective presentarán un proyecto donde convergen la tradición jazzística, las músicas latinas y una sensibilidad vocal que amplía los límites estilísticos del género. Uno de los momentos más esperados llegará con At One & The Midnight Band y su homenaje a Donny Hathaway, figura imprescindible para comprender las conexiones históricas entre el jazz, el soul, el funk y el góspel. El cierre correrá a cargo del Coro Gospel Good News, formación de referencia dentro de la escena gospel española que llevará al claustro del Hospital Simón Ruiz una de las expresiones más profundas y comunitarias de la música afroamericana.
Sin embargo, la fortaleza de Jazz Medina nunca ha residido exclusivamente en su programación de conciertos. Desde sus primeras ediciones, el festival ha desarrollado un modelo cultural que entiende la música como herramienta educativa y espacio de convivencia. En este sentido, los talleres formativos volverán a ocupar un lugar destacado dentro de la programación, reforzando la estrecha relación entre el festival y la Escuela Municipal de Música de Medina del Campo. La presencia de actividades pedagógicas dirigidas tanto a estudiantes como a aficionados ha sido una constante que explica buena parte de la consolidación del proyecto durante la última década.
La edición de 2026 incorporará además una importante dimensión solidaria. La recaudación obtenida en los conciertos principales será destinada íntegramente a la Asociación Española Contra el Cáncer, reforzando el compromiso social de un festival que ha entendido desde sus inicios la cultura como una herramienta de transformación y apoyo comunitario.
La celebración del décimo aniversario también servirá para mirar hacia atrás. La exposición fotográfica “AFAM y Jazz Medina. Diez años de luz, música y fotografía” reunirá cuarenta y ocho imágenes que documentan la historia visual del certamen y permiten recorrer la evolución de un proyecto que ha sabido crecer sin perder su carácter local. Del mismo modo, iniciativas ya consolidadas como Verdejo y Jazz o la lectura musicalizada “Cosecha de Jazz” volverán a integrar la música en distintos espacios de la villa, ampliando la experiencia del festival más allá de los escenarios convencionales.
Al alcanzar su décima edición, Jazz Medina confirma la madurez de una propuesta cultural singular dentro del panorama español. Su trayectoria demuestra que la consolidación de un festival no depende exclusivamente de la capacidad para atraer grandes nombres internacionales, sino también de la construcción de vínculos duraderos con el territorio, las instituciones educativas, el tejido asociativo y el público. En una época en la que muchos eventos culturales parecen diseñados para el consumo rápido, Jazz Medina reivindica el valor de la continuidad, la comunidad y la experiencia compartida.
Diez años después de su nacimiento, el festival afronta una nueva etapa desde uno de los espacios patrimoniales más emblemáticos de Castilla. Un lugar que simboliza, quizá mejor que ningún otro, la filosofía que ha guiado el proyecto desde sus orígenes: hacer del jazz una herramienta para conectar historia, cultura y ciudadanía.