El guitarrista español Joan Fort, actualmente radicado en Amsterdam, lanzó este mes su nuevo disco, Hangin’ in, inspirado en experiencias registradas en diferentes países y ciudades donde vivió. Junto a un grupo de alto vuelo, Fort desgrana composiciones propias con notable dosis de swing en las que deja macerar la idea de que la satisfacción no llega tanto por el resultado final sino por el camino que toca recorrer.
Suele suceder, decía el guitarrista Wes Montgomery, que la mejor manera de encontrar un sonido propio es simplemente seguir tocando hasta que aparezca la magia. Lo sabía por experiencia: fue el artista de la guitarra en el jazz más influyente y celebrado, dueño de una técnica innovadora y capaz de ejecutar magistralmente líneas complejas.
El sendero que dejó fue una suerte de plataforma para muchos que llegaron después. El guitarrista español Joan Fort apela a esa huella no para regodearse en su interior sino para ampliar el espacio de expresión. En su nuevo disco, Hangin’ in también recoge ecos de Grant Green, pero apuesta por desarrollar un lenguaje propio, como lo son también seis de las nueve composiciones que allí se desgranan.
Joan no es un guitarrista más en el panorama jazzístico español, donde está su tierra de origen, aunque ahora viva en Amsterdam. No por casualidad lo escogieron dos grandes saxofonistas para sus presentaciones recientes en Barcelona. Fueron nada menos que Vincent Herring y la ascendente Sarah Hanahan, quienes además le cedieron generosos espacios para su lucimiento personal en shows a sala llena que tuvieron lugar en el local de Jamboree.
El arranque del álbum anticipa que el swing estará presente en todo su recorrido. Espacio sin corset para los solistas y una interacción notable para el quinteto son denominadores comunes en las piezas que integran este trabajo, donde además de las propias se recortan composiciones de Hank Mobley y George Shearing.
Joan cuenta que el rasgo unificador de los temas del disco remite a las dificultades que debió afrontar en distintos países y ciudades mientras perseguía sus sueños musicales, es decir, una reflexión sobre los desafíos, el crecimiento y la perseverancia para cimentar el camino.
No ha sido un viaje menor. De Tarragona se mudó a Barcelona, luego a Amsterdam, Filadelfia, Nueva York y Amsterdam nuevamente. La inspiración puede llegar desde cualquier rincón o episodio, ya sea una calle de Amsterdam, un ingreso traumático en un hospital de Nueva York, la vida compartida en un pequeño piso neoyorquino con cinco amigos, una ciudad de Portugal o la satisfacción de estar madurando artísticamente.
“Lo importante es mantenerse en el camino antes que el objetivo final, que para algunos puede ser el reconocimiento o la fama, algo que a veces es ilusorio o impuesto”, dice Joan Fort a MásJazz. Y recuerda que buena parte de la música del disco esta asentada en la noción de haber encontrado un hogar, o diferentes hogares, en sitios lejanos a los del propio origen. Y el guitarrista parece haber hallado un hogar musical en el que solazarse, aun cuando siga girando, desde que en enero de 2025 lanzó su primer álbum como líder, So far, so Good.
Y si de influencias se trata -más allá de los clásicos- habrá que atender a la favorable impresión que Fort causó en el aclamado Peter Bernstein, quien escribió las liner notes de Hangin’ in. Dice allí Bernstein: “Joan Fort es un guitarrista joven, con una musicalidad maravillosa y una sensibilidad madura. Esta grabación muestra bien sus cualidades tanto como intérprete como compositor. Tiene un sonido hermoso y cálido, con un pequeño toque de mordiente que hace que sus ideas se transmitan con convicción y pasión y que sus composiciones tengan personalidad y lirismo”. Nada menos.