En una época en la que demasiados festivales parecen diseñados por la ansiedad del algoritmo ,más nombres, más impacto, más ruido, el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz, que se celebra del 13 al 18 de julio, sigue apostando por una idea casi subversiva: el gusto. No se trata de llenar carteles como quien llena estanterías, sino de construir una experiencia con sentido, de pensar una semana de música como una arquitectura emocional donde cada concierto dialoga con el siguiente y cada noche deja una resonancia distinta. Programar, aquí, no es acumular; es escribir una partitura para una ciudad entera.
En conversación con Iñigo Zárate, uno percibe precisamente eso: la convicción de que un festival no debe limitarse a entretener, sino también a educar la escucha, provocar el descubrimiento y, si todo sale bien, alterar un poco la vida de quien pasa por él. La presencia de Rubén Blades como gran figura popular convive con apuestas más arriesgadas como Kris Davis, Isaiah Collier o Riley Mulherkar; la delicadeza de Gretchen Parlato dialoga con la exuberancia casi litúrgica de Sun Ra Arkestra; lo local encuentra su lugar junto a Irene Reig y Iosu Izaguirre, sin complejos ni jerarquías impostadas.
Hay en esa filosofía una idea hermosa y poco frecuente: la de confiar en el público. Pensar que quien compra un abono no solo quiere confirmar lo que ya ama, sino también enfrentarse a lo desconocido. Que el verdadero festival empieza precisamente ahí, en el concierto al que uno llega sin certezas y del que sale con una nueva obsesión.
Y luego está Vitoria, claro. Aquí conviene declarar un conflicto de intereses: intento mantener cierta distancia periodística, pero Vitoria-Gasteiz me lo pone francamente difícil. Uno pretende hablar con objetividad y termina escribiendo con afecto. Hay ciudades que simplemente acogen eventos y otras que parecen haber sido discretamente diseñadas para que el jazz suceda en ellas. Vitoria, en julio, tiene esa rara combinación de pausa inteligente, elegancia sin exhibicionismo y una belleza que no necesita presentarse ni levantar la voz. El jazz allí no irrumpe: encaja. Como si las calles, las plazas y ese equilibrio casi sospechoso entre calma y celebración llevaran todo el año esperando, con paciencia vasca y bastante estilo, a que llegue por fin esa semana.
Detrás de todo eso hay también un trabajo silencioso, poco visible y profundamente admirable. El de Iñigo Zárate y Alberto Ibarrondo, sosteniendo durante meses una maquinaria compleja para que durante unos días todo parezca natural, sencillo, inevitable. Como ocurre con la buena música: cuanto mejor está hecha, menos se nota el esfuerzo.

Quizá por eso ir a Vitoria no debería entenderse como asistir a una sucesión de conciertos, sino como aceptar una pequeña lección de orden en medio del desorden contemporáneo. Una forma de recordar que todavía existen lugares donde el tiempo se organiza alrededor de la escucha, donde bailar sigue siendo una forma de pensamiento y donde descubrir un músico nuevo puede resultar, todavía, un acontecimiento casi moral.
Conviene ir. Por la música, sí, pero también por esa sospecha cada vez más rara de que durante una semana las cosas pueden estar exactamente donde deben estar.
Másjazz Magazine: Antes de entrar en la programación de esta edición, me gustaría hablar un poco sobre la estructura del festival. Desde fuera muchas veces parece que hay un gran equipo detrás, pero da la sensación de que la realidad es bastante distinta. ¿Quién se ocupa realmente del día a día?
Iñigo Zárate: La realidad es mucho más pequeña de lo que parece. Toda la parte de comunicación y web la trabajamos con una empresa externa, pero dentro de la estructura del festival, durante el año, prácticamente somos dos personas: Alberto y yo.
Durante la semana del festival sí se incorpora más gente y todo se amplía, pero el resto del año funcionamos así.
Másjazz Magazine: Y Alberto, ¿qué papel desempeña exactamente dentro del festival?
Iñigo Zárate: Alberto es el gerente, por decirlo de una forma sencilla. Es quien está a tiempo completo en el festival y quien lleva absolutamente toda la parte administrativa y de gestión.
Contratos, contabilidad, auditorías, toda esa parte más burocrática y de oficina recae sobre él prácticamente solo. Yo también hago muchísimas cosas, pero toda esa estructura más interna la sostiene él. Al final estamos todos en todo porque somos muy pocos, pero él lleva el peso principal de la gestión.
Másjazz Magazine: Cuando termina una edición, después de toda la intensidad que supone el festival, ¿queda realmente espacio para descansar?
Iñigo Zárate: Sí, aunque primero hay mucho trabajo de cierre. Los dos o tres días posteriores siguen siendo intensos porque hay que desmontar, recoger y cerrar muchas cuestiones pendientes.
Pero después el ritmo cambia completamente. Ya no tienes la presión del tiempo encima ni esa urgencia constante. Sigue habiendo mucho trabajo porque cerrar un festival lleva tiempo, pero mentalmente es otra velocidad y ahí sí puedes recuperar un poco.
Másjazz Magazine: Quería preguntarte precisamente por ese momento posterior al festival, cuando empieza a construirse la siguiente edición. ¿Cómo ha sido el proceso de programación de este 2026? ¿Había ya nombres pensados desde hacía tiempo?
Iñigo Zárate: La práctica totalidad de la programación la trabajamos año a año, aunque siempre hay proyectos que necesitan más recorrido.
Los nombres más grandes o las producciones más especiales suelen trabajarse con más de un año de antelación. Eso depende mucho de cada edición. Hay años en los que el peso está en una gran producción concreta.
Másjazz Magazine: El año pasado ocurrió con la producción de la Classicjazz y el anterior con el de Caminero y le NDR alemana. ¿Este año quién ocupa este espacio?
Este año no tenemos una gran producción de ese tipo, pero sí tenemos una producción enorme en otro sentido: la llegada de Rubén Blades con la Big Band de Roberto Delgado.
Es una gran producción por dimensiones, por logística y por complejidad. Es una big band latina enorme, con una infraestructura importante detrás.
Además, este tipo de artistas no trabajan a corto plazo. Sus giras y su forma de organizarse son distintas. No son músicos que puedas cerrar con poca antelación; aquí hay que levantar la mano mucho antes y planificar con mucha perspectiva.
Másjazz Magazine: La presencia de Rubén Blades es uno de los grandes titulares de esta edición. Habrá mucha gente muy contenta ese día, incluido yo mismo, jeje
Iñigo Zárate: Sin duda. Es un artista que hace muy feliz a muchísima gente porque forma parte de la vida de varias generaciones.
Es un icono absoluto de la salsa, pero también del jazz, porque al final toda esa tradición latina tiene una relación muy profunda con el jazz. Su música forma parte de la memoria colectiva.
Tener a Rubén Blades dentro del festival supone traer a una figura histórica y eso siempre tiene un peso especial.
Másjazz Magazine: Este año el festival arranca con dos días en el parque y después ya entra en la programación de salas y pabellones.
Iñigo Zárate: Sí. En realidad el festival dura una semana completa.
Empezamos el sábado 11 con conciertos gratuitos en el Parque del Prado. Es una jornada casi entera de música abierta al público, con muchos artistas y un ambiente muy especial.
El domingo 12 seguimos también en el parque con conciertos que incorporan proyecciones audiovisuales. Esa parte está vinculada a la sección de cine, que ya empieza la semana anterior, así que sirve también como una forma de ir preparando al público para todo lo que viene después.
La programación de pago empieza el lunes 13. Oficialmente todo forma parte del festival, pero el lunes es cuando arranca esa parte.
Los lunes y martes no suelen ser días fuertes porque la gente todavía está trabajando y no existe todavía ese ambiente de fin de semana, así que empezamos en el escenario Europa, que es un formato más pequeño y más cercano. Además, los conciertos empiezan más tarde, a las ocho de la tarde.
Másjazz Magazine: El lunes tenemos a Amaro Freitas
Iñigo Zárate: Abrimos con Amaro Freitas, que viene en trío. Es un pianista brasileño con un lenguaje muy fresco y una forma de tocar muy personal. Es autodidacta y viene de un contexto muy humilde, de las favelas, y eso se percibe mucho en su música.
Suena profundamente a Brasil, pero no desde el tópico, sino desde una manera muy orgánica y muy rítmica de tocar. Tiene un piano muy percutivo, muy físico, y consigue unas atmósferas impresionantes.
Es uno de esos conciertos que recomendamos muchísimo porque tiene una personalidad muy fuerte.
Martes – New Jazz Underground
Iñigo Zárate: El martes tenemos a New Jazz Underground, también en Europa.
Es un grupo muy joven de Nueva York que inicialmente iba a venir en formato trío, aunque puede acabar siendo cuarteto.
Tienen una combinación muy interesante: por un lado, esa técnica impecable y ese sonido limpio muy ligado a la escuela de Lincoln Center, y por otro, una energía joven mucho más descarada, más libre.
Revisitan temas clásicos, tienen composiciones propias y lo hacen todo desde una mirada nueva. Hay frescura, potencia y mucha elegancia al mismo tiempo.
Es un grupo muy curioso porque combina disciplina técnica con una actitud muy viva y muy contemporánea.
Miércoles – Iosu Izaguirre / Gretchen Parlato & Take 6
Iñigo Zárate: El miércoles ya arrancamos también en Mendizorrotza.
En Europa, a media tarde, tenemos el sexteto de Iosu Izaguirre. Aquí hemos querido apostar por lo local.
Iosu es un músico vitoriano y todo el grupo también lo es. Han hecho un segundo disco fantástico. Me gusta especialmente porque es un trabajo muy honesto. Está hecho desde la humildad, sin pretensiones forzadas, simplemente escribiendo la música que realmente le sale.
Y eso se nota mucho. Cuando una música nace desde ahí, desde la verdad, el resultado tiene una fuerza distinta. Es un proyecto muy bonito y nos parecía importante darle ese espacio dentro del festival.
Por la noche, en Mendizorrotza, tendremos a Gretchen Parlato y a Take 6.
Es una noche claramente orientada a la voz, pero con dos enfoques muy distintos.
Gretchen representa una parte mucho más íntima, más emocional, más contenida. No es una cantante de gran exhibición vocal, sino una artista que transmite muchísimo desde la sutileza.
Take 6, en cambio, representa la espectacularidad vocal, las armonías imposibles, la técnica extraordinaria y una presencia escénica completamente distinta.
Ver esas dos formas de entender la voz en una misma noche, creo que va a ser muy especial.
Además, Gretchen no gira demasiado por España, así que no es fácil verla aquí.
Jueves – Kris Davis / Irene Reig & Sun Ra Arkestra
Iñigo Zárate: El jueves tendremos a Kris Davis en Europa. Es uno de los nombres más importantes del jazz contemporáneo. Dentro de la parte más moderna, más arriesgada y más avanzada del género, es claramente una referencia.
Es difícil ponerle una etiqueta porque precisamente su música está en ese lugar donde el jazz sigue transformándose.
Después, en Mendizorrotza, tendremos a Irene Reig junto a la Sun Ra Arkestra.
Irene Reig me parece una de las grandes saxofonistas que tenemos en este país. Cuanto más arriesga y más se adentra en su propio lenguaje, mejor suena todo.
Cuando deja atrás cualquier timidez y se entrega completamente a su música, aparece una artista enorme. Ha estudiado en Holanda, tiene mucha influencia europea y una personalidad musical muy fuerte. Si sigue ese camino, creo sinceramente que será una de las grandes.
Y compartir cartel con la Sun Ra Arkestra convierte esa noche en algo todavía más especial.
Estamos hablando de uno de los grandes grupos históricos del jazz. Es una formación mítica, con una identidad absolutamente única. Es un concierto que tiene música, espectáculo, viaje y celebración. Hay algo casi ritual en ellos.
Lamentablemente, Marshall Allen no estará con nosotros. Sigue tocando en Estados Unidos con más de cien años, pero ya no gira por Europa.
Aun así, la presencia de la orquesta ya convierte esa noche en uno de los momentos históricos de esta edición.
Másjazz Magazine: Viendo el cartel desde fuera, incluso como público, da la sensación de que está muy bien equilibrado. Hay propuestas más íntimas, otras más festivas, conciertos más de escucha y otros más de celebración. Todo convive con mucho sentido.
Iñigo Zárate: Sí, ese es precisamente uno de los objetivos del festival: combinar cosas emergentes, propuestas nuevas y nombres ya consolidados.
Hay festivales que, aunque se llaman festival, funcionan más como una temporada larga de conciertos o como una programación extendida durante meses. Ahí quizá no necesitas plantearte tanto ese equilibrio.
Pero cuando tienes un festival concentrado en una sola semana, y además sabes que hay mucha gente que viene a absolutamente todo, sí tienes que cuidar mucho esa variedad.
Si durante siete días ofreces siempre el mismo tipo de sonido, aunque sean grupos distintos, el público termina saturado. Por eso intentamos presentar gente joven, músicos más veteranos, sonidos más clásicos, apuestas más arriesgadas, otras más conservadoras y también nombres como Rubén Blades, que ayudan a abrir el festival a un público más amplio.
La idea es que no sea algo reservado únicamente para el aficionado muy especializado, sino que pueda llegar a cualquier ciudadano de Vitoria o a cualquiera que quiera venir desde fuera. El objetivo final es que sea un festival vivo, diverso y entretenido.
Másjazz Magazine: Ahora que los abonos ya están a la venta, uno aprecia todavía más esa construcción de cartel. No se trata solo de ir a un concierto concreto, sino de vivir el festival completo.
Iñigo Zárate: Totalmente. Nuestra filosofía, en el fondo, es la del abono. Yo creo que en un festival hay que vivirlo entero. Esa es la forma más bonita de disfrutarlo.
Cuando tú ya conoces a alguien como Rubén Blades, por ejemplo, sabes perfectamente lo que vas a encontrar: vas a disfrutar, vas a bailar, lo vas a pasar bien. Y eso está perfecto.
Pero el verdadero valor de un festival está en todo lo demás. Está en abrirte a lo que no conoces, en dejarte sorprender. Cuando tienes esa concentración de músicos en una sola semana, para mí el reto y también el verdadero disfrute está ahí: en ir a descubrir cosas nuevas.
Ir con la mente abierta. El artista que ya conoces, magnífico, pero el festival de verdad está en sentarte delante de alguien que no conocías y salir de allí completamente sorprendido.
Eso además es importante porque también queremos mirar hacia el futuro. Rubén Blades no va a tocar para siempre, aunque ojalá sí. También necesitamos saber qué viene detrás, qué nuevas propuestas están creciendo y qué músicos van a marcar los próximos años.
Y ahí también hay muchísimo talento nacional.
Másjazz Magazine: El año pasado hablábamos precisamente de eso, de la fuerza del talento nacional y también de cómo a veces los circuitos parecen demasiado cerrados. Irene Reig, por ejemplo, viene desde Cataluña y parece también una forma de romper esa barrera entre escenas.
Iñigo Zárate: Sí, totalmente. Nosotros desde luego intentamos que eso no sea un límite. Miramos a cualquier sitio y lo importante es la música, no de dónde venga el músico.
En España, sobre todo, las dos grandes escenas son Barcelona y Madrid, y creo que históricamente ha habido poco intercambio entre ambas. Poco tráfico de músicos, poca circulación real de propuestas.
Y eso es una pena, porque hay gente extraordinaria en los dos lugares.
Creo, sin embargo, que ahora empieza a haber más sensibilidad sobre esto. Los propios programadores se están dando cuenta de que efectivamente hay muy buenos músicos al otro lado y que no tiene sentido mantener esas barreras.
Irene Reig es un buen ejemplo de esa voluntad. Es una artista catalana con muchísimo nivel y nos parecía importante que estuviera aquí. Espero que esa limitación vaya desapareciendo poco a poco, porque sería una muy buena noticia para todos.
Viernes – Riley Mulherkar / Magalí Sare & Manel Fortià / Rubén Blades
Másjazz Magazine: Llegamos al viernes, uno de los días más potentes del festival.
Iñigo Zárate: Sí, el viernes ya entramos en uno de esos días grandes.
En Europa tenemos a Riley Mulherkar. Es un trompetista de origen indio que también ha pasado por la Lincoln Center scene. Tiene esa formación muy sólida, una técnica impecable y un sonido de trompeta limpísimo, realmente precioso.
A mí me enamoró porque hace algo que me parece muy difícil: revisita temas clásiquísimos del jazz tradicional de Nueva Orleans, con ese sonido reconocible de raíz, pero lo lleva a una rearmonización completamente contemporánea.
Escuchas melodías muy conocidas, muy tradicionales, pero con una sensibilidad nueva, mucho más calmada, más contenida, más bella. Es un trompetista que a mí personalmente me ha atrapado.
Y eso me parece valiosísimo, porque ahora parece que todo tiene que ser espectacular, como si hubiera que hacer triples mortales constantemente. Eso también está muy bien, claro, pero de vez en cuando aterrizar, contenerse y construir un discurso desde la calma también tiene muchísimo valor.
Riley hace eso muy bien. Tiene una música tranquila, relajada, profundamente musical, y a mí me ha cautivado completamente.
Además, no tiene muchas fechas en España. Creo que prácticamente esta será una oportunidad muy especial para verlo aquí.
Másjazz Magazine: Y en Mendizorrotza llega otra de las grandes noches.
Iñigo Zárate: Sí. Abrimos con Magalí Sare y Manel Fortià.
Es un dúo de contrabajo y voz, acompañado de pequeñas percusiones y muchísimos detalles sutiles. Hacen una música delicadísima, preciosa.
Además de ser grandísimos músicos, son personas maravillosas, y en el caso de Manel, personalmente, es alguien a quien admiro y tengo mucho aprecio.
Su proyecto está pensado también como una forma de abrir la noche de Rubén Blades. La gente que no conoce todavía a Magalí o a Manel va a conectar muchísimo con su música. Es un proyecto precioso y además están trabajando muchísimo por toda Europa.
Después llega Rubén Blades con la Big Band de Roberto Delgado, que ya de por sí convierte la noche en un acontecimiento.
Es uno de esos conciertos que trascienden lo puramente musical. Hay memoria, celebración y una energía especial alrededor.
Además, Rubén está en una forma increíble. Tiene una fuerza impresionante y sigue siendo una figura absolutamente magnética sobre el escenario.
Será también una noche de baile, porque después de la Sun Ra Arkestra el jueves, el viernes continúa esa energía festiva con Rubén. Quien venga esos dos días, sale con las caderas nuevas.
Sábado – Isaiah Collier / The Bad Plus & Snarky Puppy
Másjazz Magazine: Y llegamos al sábado, probablemente el gran cierre del festival.
Iñigo Zárate: Sí, el sábado es uno de los días más fuertes porque ya estamos en pleno fin de semana y además es el gran cierre.
En Europa tendremos a Isaiah Collier. Es otro ejemplo de esa nueva generación de músicos americanos con sonido propio. Aquí ya entramos en una propuesta mucho más intensa, más potente, más expansiva que en otros días. Y eso también es algo que buscamos mucho: músicos que suenen a ellos mismos.
Todos tienen influencias, todos vienen de una tradición, pero nos interesa especialmente cuando un artista consigue llevar esa herencia a un lugar nuevo y reconocible.
Isaiah Collier es uno de esos músicos. Tiene un sonido propio, una personalidad fuerte y una dirección clara. Es un artista muy interesante.
Y en Mendizorrotza cerramos con una noche explosiva: The Bad Plus y Snarky Puppy.
The Bad Plus llega además en gira de despedida, así que es una ocasión histórica. Parece que realmente desmontan el grupo y puede ser una de las últimas oportunidades de ver a este supergrupo en directo.
Es una banda absolutamente mítica dentro del jazz contemporáneo. Desde sus primeras formaciones hasta todas sus reinvenciones, han marcado muchísimo.
Y después está Snarky Puppy, que probablemente es uno de los grandes supergrupos del presente.
Es un proyecto muy disfrutable, muy bailable, muy vivo. Vienen con una versión más jazzera, pero siguen teniendo esa capacidad de conectar con públicos muy distintos.
En realidad funcionan casi como un colectivo más que como una banda cerrada. Hay un núcleo, pero alrededor se mueve muchísima gente, músicos con proyectos propios potentísimos.
Cerrar el festival con The Bad Plus y Snarky Puppy es una manera perfecta de terminar: intensidad, energía y una celebración total.
Queremos que la gente venga, que disfrute y que Vitoria vuelva a ser, una vez más, ese lugar donde durante una semana todo gira alrededor de la música.
Másjazz Magazine: Maravilloso Iñigo, que vayan muy bien todos los preparativos del festival. Gracias por este repaso tan detallado. Te deseamos todo lo mejor y ¡nos vemos en Vitoria!
Iñigo Zárate: Gracias, Pedro, gracias a vosotros, sí nos vemos por ahí.