Hay trayectorias que se explican con cifras y hay otras, como la de Magos Herrera, que solo pueden comprenderse desde la experiencia, la búsqueda y una fidelidad casi radical a la curiosidad. Tras más de dos décadas viviendo en Nueva York, la artista mexicana ha construido un lenguaje propio donde dialogan lo ancestral y lo contemporáneo, el jazz y la raíz latinoamericana, la composición y la improvisación como forma de pensamiento.
En esta conversación con MásJazz Magazine, Herrera no solo revisita su trayectoria, sino que revela las claves de una manera de entender la música como forma de vida. Desde sus primeros recuerdos sonoros en México hasta su consolidación en la escena neoyorquina, emerge una idea central: la música no es un producto, sino una relación profunda con el mundo, un compromiso que atraviesa el tiempo y transforma la mirada.
Esa misma filosofía atraviesa Aire, el proyecto que presentará en Madrid, un trabajo nacido en el contexto de la pandemia y atravesado por la conciencia de la fragilidad, la gratitud y la impermanencia. Un disco que no busca respuestas, sino que se instala en la pregunta: qué permanece cuando todo lo demás se detiene.
Lejos del despliegue orquestal con el que fue concebido el disco, Herrera llega a los escenarios del AC Recoletos los días 23 y 24 de abril en formato de cuarteto. Allí, en la cercanía y en el diálogo entre músicos, se revela el verdadero núcleo de su propuesta.
En un momento especialmente fértil de su carrera, marcado también por la creación de una ópera inspirada en Sor Juana Inés de la Cruz, su regreso a España adquiere un sentido que va más allá de la gira. Es un reencuentro. Una forma de volver a un idioma emocional compartido, a una sensibilidad que reconoce en la música no solo un arte, sino una forma de memoria.
MásJazz Magazine: Estamos con Magos Herrera y queremos darte las gracias por atendernos, aunque solo sean unos minutos, porque sabemos que tienes una agenda de promoción muy intensa. Bienvenida nuevamente a España. No es la primera vez que vienes: has estado en el Círculo de Bellas Artes, en el Palau de Valencia y ofreciendo clases por todo el país. Entendemos que tienes una conexión muy directa con el público español.
Queremos hacerte algunas preguntas desde la curiosidad periodística sobre cómo se construye una artista de tu nivel y trayectoria.
Magos Herrera: Gracias a ustedes.

MásJazz Magazine: Naciste en Ciudad de México y llevas muchos años en Nueva York. ¿Cómo dialogan esas dos identidades en tu música? ¿Desde cuándo estás allí y por qué decidiste mudarte?
Magos Herrera: Me mudé a Nueva York hace ya 20 años, y creo que ambas identidades dialogan de una manera muy orgánica dentro de mi música. Venir de México me ha dado una raíz muy profunda, un sentido de pertenencia y un lenguaje que está ligado a lo ancestral, a la tradición oral, a la musicalidad propia de Latinoamérica. Eso se refleja tanto en lo estético como en la manera en la que construyo el discurso musical y emocional.
Por otro lado, Nueva York ha sido un espacio de expansión. Me mudé por una necesidad creativa, pero también por curiosidad, que ha sido siempre el motor de mi carrera. Me preguntaba constantemente: ¿qué pasaría si colaboro con músicos de otros contextos?, ¿cómo cambia mi voz en otros lenguajes?, ¿qué nuevas posibilidades aparecen?
Además, en aquel momento era complicado internacionalizar una carrera desde México. Nueva York no solo es una plataforma global, sino también un lugar donde la diversidad artística te confronta y te obliga a crecer. Siempre digo que Nueva York te protege de tu propia ignorancia, porque es un espacio donde estás en constante aprendizaje.
MásJazz Magazine: Además de cantante, eres educadora. ¿Qué importancia tiene esta faceta en tu carrera? ¿Cómo ves el interés de los jóvenes por géneros como el jazz o el bolero en un mundo cada vez más digital?
Magos Herrera: La enseñanza ha sido una constante en mi vida. Desde muy joven he dado clases y actualmente formo parte del profesorado de The New School en Nueva York. Para mí no es una actividad paralela, sino una extensión natural de mi práctica artística.
Estamos viviendo un momento de transición muy interesante. No sabemos exactamente hacia dónde se dirige la música en este contexto digital, pero sí hay algo que permanece: la relación entre el artista y su instrumento es irreemplazable.
Intento transmitir a mis estudiantes que la música no es solo un producto o una métrica de éxito basada en números o “likes”. Es una forma de vida, un compromiso profundo que transforma tu manera de estar en el mundo. La relación con tu instrumento —sea la voz, un piano o cualquier otro— es una compañía de por vida, algo que evoluciona contigo.
Creo que ese mensaje es fundamental hoy en día, porque en medio de lo inmediato y lo digital, sigue siendo necesario reivindicar lo humano y lo artesanal.
MásJazz Magazine: Tu obra mezcla jazz contemporáneo con raíces latinoamericanas y una fuerte improvisación vocal. ¿Cómo has construido ese lenguaje? ¿Qué vino primero?
Magos Herrera: Sin duda, lo primero fue la música latinoamericana. Crecí en una casa donde se escuchaba de todo: bolero, música cubana, trova, pero también jazz. Mis padres tocaban guitarra en casa, y ese ambiente fue fundamental.
Cuando empecé a estudiar música formalmente, descubrí el jazz como lenguaje y la improvisación me atrapó completamente. Me di cuenta de que podía crear en el momento, construir una voz propia desde la espontaneidad, pero también desde una estructura armónica y estética.
Lo interesante del jazz es que te permite integrar todas tus influencias. No tienes que renunciar a tu identidad, sino que la incorporas al lenguaje.
Con el tiempo, todo esto se ha ido consolidando. Vivir en distintos contextos, colaborar con diferentes músicos y explorar nuevas formas ha contribuido a construir una identidad artística que sigue en evolución.
MásJazz Magazine: Después de más de 25 años de carrera y 12 discos, ¿qué permanece intacto en tu forma de entender la música?
Magos Herrera: Diría que mi amor por la música y mi curiosidad.
La vida artística tiene muchos altibajos, dudas, momentos de crisis y de reafirmación. Pero cuando estoy tocando con mis músicos y la música fluye, esa experiencia es profundamente significativa. Es un momento de conexión que le da sentido a todo.
Ese amor y esa curiosidad son los motores que me mantienen creando y explorando.

MásJazz Magazine: Presentas en Madrid tu disco Aire, un proyecto que originalmente incluye una orquesta de cámara. Sin embargo, los conciertos en el AC Recoletos serán en formato de cuarteto. ¿Cómo se transforma esta música en un formato más reducido? ¿Qué se va a encontrar el público?
Magos Herrera: Es una pregunta muy interesante porque, aunque el disco tiene una dimensión orquestal, en realidad toda la música nace del cuarteto. Las composiciones se escribieron desde ese formato íntimo: batería, contrabajo, guitarra y voz.
La orquesta llegó después como una expansión de ese universo sonoro, como una manera de amplificar la experiencia y celebrar, de alguna forma, el reencuentro humano después de la pandemia.
En los conciertos del AC Recoletos, el público va a escuchar la esencia del proyecto. Es el núcleo desde donde surge todo. La música no pierde fuerza; al contrario, gana en cercanía, en detalle, en interacción directa entre los músicos.
Además, el cuarteto está formado por músicos extraordinarios como Vinicius Gomes en la guitarra, Alex Kautz en la batería y Reinaldo Izaguirre en el contrabajo. Y en una de las fechas contaremos con la participación especial de Iván “Melón” Lewis.
Lo que se van a encontrar es una experiencia muy viva, muy orgánica, donde la improvisación y la comunicación entre nosotros juegan un papel fundamental.
MásJazz Magazine: Incluyes versiones como “Gracias a la vida” y “Alfonsina y el mar”. ¿Por qué estas canciones?
Magos Herrera: Estas canciones forman parte de nuestra memoria colectiva. Crecí escuchando a artistas como Mercedes Sosa o Violeta Parra, así que de alguna manera estas músicas ya viven en mí.
En el contexto de Aire, que es un disco que reflexiona sobre lo esencial y lo humano tras la pandemia, estas canciones adquieren un significado muy especial.
“Gracias a la vida” representa la gratitud, que para mí es la base de todo. Es una canción que habla de lo invisible, de aquello que no cuesta pero que le da sentido a la vida.
“Alfonsina y el mar”, por otro lado, aborda la idea de la transformación. Aunque habla de la muerte, lo hace desde una perspectiva poética en la que todo se transforma.

Magos Herrera: Sí, completamente. La pandemia nos confrontó con la impermanencia de una forma muy directa. Nos hizo conscientes de que todo puede cambiar en cualquier momento.
Esa fragilidad, lejos de debilitarnos, también puede empoderarnos, porque nos invita a vivir el presente con más intensidad y conciencia.
El disco es una reflexión sobre eso: sobre lo esencial, sobre lo invisible, sobre lo que realmente importa. Y también sobre la importancia de la memoria, de no olvidar lo vivido.
MásJazz Magazine: Estás en un momento muy activo creativamente. ¿Qué proyectos tienes por delante? ¿Volveremos a verte pronto en España?
Magos Herrera: He estado trabajando en mi primera ópera junto a Paola Prestini, basada en Primero sueño de Sor Juana Inés de la Cruz. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, tanto a nivel musical como escénico, porque también participo en la parte visual y en la interpretación.
Ahora seguimos de gira con este proyecto en Estados Unidos y México. Después de Madrid iremos a Lisboa, a la Fundación Saramago, y luego regresaré a Nueva York para una presentación en Carnegie Hall.
Mi intención es volver a España pronto. Este viaje ha sido un reencuentro, una manera de reconectar con el público europeo, y espero que sea el inicio de una presencia más constante aquí.
MásJazz Magazine: Muchas gracias por tu tiempo. Te deseamos mucho éxito en los conciertos.
Magos Herrera: Muchas gracias a ustedes por las preguntas tan bonitas y los esperamos en los conciertos.