«A estos niveles de exigencia, el músico es un deportista de élite; o te cuidas a todos los niveles o no llegas»
En el ecosistema del jazz europeo contemporáneo, pocos nombres resuenan con la autoridad y la efervescencia creativa de Moisés Sánchez. No es solo un pianista de una técnica prodigiosa; es, ante todo, un pensador del sonido, un creador que ha sabido difuminar las fronteras entre la tradición académica y la libertad del riesgo improvisatorio. Su figura se alza hoy como un puente necesario entre el legado clásico y la vanguardia, consolidándose como uno de los músicos más ambiciosos y lúcidos de su generación.
En esta entrevista, nos adentramos en la mente de un artista que se encuentra en un momento de plenitud creativa. Sánchez no solo nos revela los entresijos de su más reciente y audaz desafío, «Falla Imaginado», donde se atreve a «componer sobre lo compuesto» para redescubrir al genio de Cádiz bajo una luz contemporánea y politonal, sino que también nos ofrece una de las reflexiones más honestas y crudas que se han escuchado en la escena actual sobre la vida del músico profesional.
Lejos de la imagen romántica y bohemia, Moisés reivindica la figura del artista como un «deportista de élite», desnudando el peaje físico y mental que exige la excelencia musical de los escenarios. Con una mirada preocupada hacia el sistema cultural español y una defensa apasionada de la educación como verdadera riqueza de un país, Sánchez nos invita a entender que el jazz no es solo un género, sino una disciplina de vida que exige equilibrio, introspección y un coraje inquebrantable.
MásJazz: Moisés, muchas gracias por atendernos. Te vi en el Festival de Jazz de Medinaceli hace un par de semanas y me gustó mucho la importancia que le das a la improvisación, que es una característica vital del jazz. En aquel concierto, en un momento dado, paraste y preguntaste al público: «A ver, decidme qué queréis: ¿que sigamos con esta locura o que vayamos a temas más estructurados de mis discos?». La gente eligió la locura, por supuesto. Veo que esa libertad también está presente en tu nuevo proyecto sobre Falla, que estrenas este sábado 22 de noviembre en Cádiz.
Moisés Sánchez: Así es, en Cádiz.
MásJazz: En Medinaceli, en tu concierto a piano solo, ya escuché alusiones y motivos propios de Falla y sospeché que algo se estaba cocinando. Efectivamente, poco después recibí el dossier de «Falla Imaginado». Coméntanos en qué consiste el proyecto.
Moisés Sánchez: Claro que sí. Falla Imaginado es, en principio, un proyecto de música de cámara. Si me retraigo al origen de todo, el germen viene de hace unos tres años, cuando mi mánager empezó a trabajar junto al gerente de la Sinfónica de Bilbao en la idea de estrenar un concierto para piano y orquesta.
Ese proyecto finalmente se materializará en 2026. Al plantearlo, caímos en la cuenta de que coincidiría con el «año Falla», el 150 aniversario de su nacimiento. Una de las propuestas fue dedicarle ese concierto para piano, que se estrenará en abril en el Palacio Euskalduna con la Sinfónica de Bilbao, ya que, hasta ahora, nunca había realizado un trabajo basado en un compositor español.

Una vez que me sumergí en la composición del concierto, surgió la necesidad de crear un proyecto de cámara que fuera más fácil de mover y presentar, ya que los formatos con orquesta son muy complejos de girar. En un principio, mi intención era trasladar el concierto para piano a una especie de suite, pero al final me lié la manta en la cabeza y compuse una suite totalmente distinta y original.
Ambas obras solo comparten el último movimiento, que sirve como nexo de unión para que se perciba como un proyecto unificado y pensado. En ese proceso, empecé a revisitar la música de Falla: a escucharla, analizarla e improvisar sobre ella. Llegó un momento en el que decidí ir al papel y «componer sobre lo compuesto»; recomponer y arreglar para ver qué hay de Moisés en la música de Falla.
MásJazz: El proyecto de cámara tiene entonces dos ejes: tu creación original y la interpretación de las piezas de Falla.
Moisés Sánchez: Exacto. Son dos partes: la música de Falla revisitada y arreglada por mí para el trío, y la suite original compuesta por mí. Esas son las dos piedras angulares.
MásJazz: Es una producción muy trabajada. He visto en tu agenda que «Falla Imaginado» tiene ese enfoque de trío, mientras que el concierto de 2026 será a gran escala.
Moisés Sánchez: Absolutamente. Son dos proyectos distintos que nacen del mismo interés, pero con formatos diferentes. Falla Imaginado es específicamente el proyecto de trío.
MásJazz: ¿Qué aspectos de Falla te resultaron más inspiradores o desafiantes a la hora de reinterpretar su música desde tu propia identidad?
Moisés Sánchez: Me atrae mucho el Falla entroncado con la música impresionista francesa, por gustos estéticos y por formación. Soy un pianista con mucha relación con Debussy y Ravel, y he vislumbrado esa influencia al analizar sus partituras. Por ejemplo, la Fantasía Baética me recuerda clarísimamente a La consagración de la primavera de Stravinsky. He disfrutado mucho indagando ahí.
El desafío fue tratar el «sonido español» para no caer continuamente en la cadencia típica y los giros y apoyaturas con la novena bemol, que todos conocemos de las melodías. Quise modernizar eso, traerlo a mi contemporaneidad y tratarlo con respeto, pero llevándolo a terrenos míos donde yo pudiera jugar: compases irregulares, armonías extendidas e incluso fórmulas minimalistas donde se percibe a Steve Reich. Hacer sonar ese lenguaje tan propio de aquí de una manera variopinta ha sido la parte más divertida y desafiante, porque ahí te estás metiendo con el núcleo duro de Falla.
MásJazz: Para este formato de trío, ¿cómo decidiste la instrumentación y los músicos?
Moisés Sánchez: Lo pensé muy mucho, sobre todo tras uno de mis trabajos con las composiciones de Bach “Bach Reinventions” con batería y elementos electrónicos. Para este proyecto, las inflexiones de las melodías de Falla, esos «quejíos» que intentaba emular, me llevaron al arco, tanto en el contrabajo como en el violín. Elegí a Ana María Valderrama porque ella me permite girar hacia la estética clásica de una manera muy fuerte; es una grandísima intérprete que nos exige el rigor de una solista clásica. Por otro lado, Pablo Martín Caminero tiene una formación clásica estupenda y un sonido de arco increíble, pero además nos conocemos desde hace 15 años y me permite improvisar y abrir los conciertos a sitios insospechados. Esa combinación es la droga que necesito.
MásJazz: ¿Habéis registrado ya este material? ¿Habrá disco?
Moisés Sánchez: Se grabará los días 21, 22 y 23 de diciembre y saldrá durante la primera mitad del próximo año. En la campaña de prensa solo hemos incluido vídeos de ensayos porque es un proyecto muy personal y, como sabes, un audio y un vídeo vale más que mil palabras para explicar de qué estamos hablando.
MásJazz: En el concierto de trío, ¿la improvisación surge de manera orgánica o prefieres mantener estructuras establecidas?
Moisés Sánchez: Este proyecto lo he planteado al revés de como lo pensaría un músico de jazz. Está muy escrito y hay pequeños momentos de improvisación. Ana María no proviene del mundo de la improvisación, por lo que, si abría mucho ese espacio con Pablo, se descompensaba su mundo. El proyecto se basa más en un proceso compositivo que improvisatorio.
MásJazz: Revisando tu agenda, veo muchísimas fuentes abiertas: el proyecto de Falla, el dúo con Dorantes, el disco «Soliloquio», «Bach Reinventions»… ¿Cómo haces para mantener tantas partituras en la cabeza y concentrar tu energía en motivaciones musicales tan diferentes?
Moisés Sánchez: Realmente, Pedro, cuando tocas a estos niveles de exigencia y ocupación, creo que uno debe tomárselo casi como un deportista de élite. Es algo que de joven no te planteas porque vas tirando de energía, pero el punto de inflexión para mí fue la pandemia. Me di cuenta de que, o me cuido mucho a todos los niveles, o no llego.
Y no me refiero a «dar las notas», las notas son lo que menos me preocupa, sino a que esta profesión tiene una incidencia muy grande en la vida personal, en la salud mental y física. No es gratis; tiene un peaje. Son proyectos muy meditados, de mucho estudio y muy exigentes técnica y mentalmente. Si no cuidas la alimentación, el sueño, las relaciones personales y la meditación, todo se resiente. Es como un castillo de naipes donde las cartas se sostienen unas a otras.
Esto es especialmente duro cuando entran en juego los kilómetros. Si un día estás en Lisboa, otro en Cartagena y otro en Shanghái, el cansancio es extremo. La gente tiene una idea romántica de ser músico, pero si yo toco en Berlín y estoy mal, al público le da igual si he tenido una bronca con mi mánager o con mi mujer, o si no he dormido; ellos quieren ver un concierto sólido y currado. ¿Cómo lo hago? Cuidando disciplinas que no tienen que ver con la música: medito, hago deporte e intento no mirar mucho las redes sociales. Cuando estás expuesto, todo el mundo opina, y si estás pendiente de eso, estás muerto.
MásJazz: Esa idea romántica del músico de jazz es difícil de mantener. A veces el público no ve que el músico, cuando viaja, no tiene tiempo de hacer turismo; está encerrado ensayando o gestionando logísticas.
Moisés Sánchez: Y sobre todo cuando es tu nombre el que está en el cartel. Si vas de acompañante puedes esconderte un poco, pero cuando tú eres el titular, te la estás jugando tú. Es una presión añadida, y ahí da igual que tengas un público de 50 o de 400 personas.
MásJazz: Hablando de fechas, tienes la presentación en Cádiz el día 22, pero también tienes previsto venir al Auditorio Nacional en Madrid. ¿Cómo se desarrollará 2026 con «Falla Imaginado» y tus presentaciones sinfónicas?
Moisés Sánchez: El Concierto para Piano se estrena el 16 y 17 de abril en el Palacio Euskalduna con la Sinfónica de Bilbao. Para mí es el hito de mi carrera: estrenar una obra compuesta y orquestada por mí con una sinfónica, siendo un músico que no está enmarcado estrictamente en el circuito de la composición o interpretación clásica.
MásJazz: ¿Cómo se organiza un estreno así? ¿Ya has enviado las partituras a los músicos?
Moisés Sánchez: Cuando termino de orquestar, contrato a un maquetador para que revise todas las dinámicas y lo imprima en los formatos adecuados. Debe entregarse con la mayor elegancia y claridad posible para que sea fácil de trabajar, porque allí solo tienes dos días de ensayo. Ensayas el jueves sesión de mañana y tarde, el viernes por la mañana y el viernes tarde ya es el concierto en directo. Más te vale que todo esté bien escrito y clarito porque no hay margen para errores.
MásJazz: ¿Ves más dificultad en España para programar este tipo de proyectos sinfónicos nuevos y desafiantes? Acabo de llegar de Alemania y allí la acogida a las propuestas nuevas parece muy diferente.
Moisés Sánchez: Evidentemente, siempre hay personas que marcan la diferencia. Por ejemplo, yo estoy profundamente agradecido al gerente de la Sinfónica de Bilbao, Borja Pujol, por la confianza que ha depositado en mí; escuchó mi trabajo y decidió apostar por mi música. Mi mánager también llevaba tiempo en conversaciones con él y, finalmente, confiaron y dijeron: «venga, adelante».
Mira, esto que comentas es muy interesante porque creo que entronca con algo que no tiene que ver directamente con la música, sino con el carácter de los pueblos
Yo creo, y supongo que habrá españoles que piensen distinto, porque hoy en día dar una opinión da miedo, que el propio pueblo se ha convertido en su propio censor. Lo quiero decir con cautela porque, enseguida dices cualquier cosa y te están tergiversando o descontextualizando.
Para quienes no buscamos confrontaciones, pronunciarnos sobre ciertos temas es algo que evitamos. No tengo ganas de sufrir un escarnio público virtual ni de que me pongan en un «paredón» por decir algo que no encaja. La situación es tal que, ante los medios, me pienso mucho si contestar este tipo de preguntas, porque es increíble las polémicas que se montan.
Sin embargo, algo que sí puedo afirmar —y creo que con esto no me meto en ningún charco— es que, a nosotros, como pueblo, nos cuesta mucho darnos valor. No miramos igual la propuesta de un español que la de un holandés que viene con un concierto para piano o con una sinfonía. Es una percepción personal y no intento convencer a nadie, pero siento que nos falta creer en nuestro talento.
Evidentemente, es imposible gustarle a todo el mundo y, de hecho, ni siquiera es sano para un creador. Como decía Oscar Wilde: «Si le gustas a todo el mundo, es que algo estás haciendo mal». Un artista debe apostar por su visión y por una estética con la que se identifique honestamente, de corazón, sin preocuparse por el resto. El problema es que hoy estamos tan expuestos que todo el mundo opina, sepa o no, y siempre aparece un «pero». En lugar de fijarnos en las virtudes de alguien que ha dedicado más de un año a componer una sinfonía, nos centramos en buscarle el fallo. Debemos empezar a respetar ese esfuerzo.
Siento que, a los programadores españoles, no todos, por supuesto, les cuesta creer que un nacional pueda crear algo que merezca la pena ser programado. Mientras tanto, se pagan dinerales a compositores extranjeros por música contemporánea que mucha gente ni entiende ni disfruta. Respeto todas las opciones, pero es una realidad que duele.
A esto se une la cuestión económica. España intenta vendernos la idea de que jugamos en «Primera División», pero estamos lejísimos de los principales países europeos a nivel presupuestario. Ni en ayudas a la creación, ni en subvenciones, ni en apoyo a la movilidad internacional estamos a la altura. Agradeciendo las ayudas que tenemos ya, son irrisorias comparado con Alemania, Francia, Países Bajos o Noruega. Obviar esto es no mirar a la realidad de cara; un problema que termina afectando también al público.
En el ámbito de los intérpretes clásicos, la situación está cambiando gracias a figuras como María Dueñas, Floristan, Noelia Rodiles o Javier Perianes, quienes, al triunfar fuera, cobran relevancia aquí. Pero en el jazz cuesta muchísimo más. Persisten los prejuicios contra el compositor que apuesta por proyectos originales.
MásJazz: Muchos amigos músicos se han tenido que ir a Bélgica o Alemania porque allí tienen un estatus de artista, residencias y ayudas reales para seguir creando. Es una pena que se dejen de lado proyectos que generan cohesión e identidad. Al fin y al cabo, la cultura es la verdadera riqueza de un país.
Moisés Sánchez: Ayer escuchaba en Radio Nacional una frase de Antonio Escotado sobre el significado de la riqueza nacional. Él decía algo definitorio: un país es rico en tanto en cuanto sus ciudadanos son educados cultural, social y colectivamente. Un país se mide por su grado de formación en las artes, la literatura, la música y la empatía. Me atrevo a decir que los tiempos actuales no apuntan en esa dirección.
Es inevitable que la creación sufra cuando deja de ser una prioridad. Hoy no existe una educación enfocada a disfrutar del arte ni un respaldo institucional firme para fomentarlo. Y cuando un país no cuida su cultura, sufre. No es solo un mal español; creo que es una tendencia mundial. Parece existir un plan concentrado para arrinconar la cultura, que es precisamente lo que genera cohesión, convivencia e identidad. Y eso, francamente, es una pena
MásJazz: En ese sentido, tu proyecto rescata a una figura máxima de nuestra música en su 150 aniversario. Es imprescindible que las nuevas generaciones entiendan quién fue Manuel de Falla a través de nuevas adaptaciones.
Moisés Sánchez: Mi propuesta es un intento de acercar a la gente a Falla desde una óptica que entronca con mi contemporaneidad. El objetivo es llamar la atención no solo sobre mi trabajo, sino sobre la obra de Falla en sí. Es como si un músico actual de otro ámbito, pongamos por caso a Jacob Collier, salvando las distancias, hiciera un proyecto sobre Albéniz; eso sirve de enganche para que el público joven conozca a esa persona y su música. Las nuevas generaciones necesitan nuevos referentes.
MásJazz: Me ha encantado la entrevista, Moisés, igual que el último concierto que pude ver en Medinaceli. Sé que próximamente estarás en Valladolid y Barcelona, pero ¿cuándo podremos verte de nuevo en Madrid?
Moisés Sánchez: En Madrid vamos a dejar descansar un poco la plaza. Mi primera aparición allí será ya en marzo, en el Auditorio Nacional. Hay un montón de fechas y proyectos diferentes por delante, pero en Madrid nos veremos en unos meses.
MásJazz: Estaremos encantados de saludarte allí y ver cómo se desarrolla el proyecto. Muchas gracias por tu tiempo, Moisés. Que el estreno en Cádiz sea todo un éxito. Un saludo para Pablo y Ana.
Moisés Sánchez: Muchas gracias a vosotros por el interés y por hacer la entrevista. Un placer, Pedro. ¡Un abrazo!