Nos adentramos en la cueva del pub “Peor Para el Sol”. Toda la sala está iluminada de rojo. Somos unas treinta personas. Las sillas están encajadas y no cabe nadie más. En el centro de la cueva está el escenario. Los músicos están a nuestra altura. Juan Medina y Juanma Montoya están a punto de conversar a través de sus guitarras, entre ellos, con nosotras.
Fotos:Javier Rodríguez Soria
Desde el día 16 de noviembre, dos domingos al mes, Juan Mendia y Juanma Montoya se presentan en esta sala para jugar y presentar su música, conciertos a dúo —o con otros artistas invitados— en los que los artistas se recrean en un repertorio propio en el que se incluyen algunas incisiones de tonadas de grandes figuras del imaginario popular. Los conciertos se anuncian en las redes sociales de los artistas y del pub. Entre su música, sus palabras y las cualidades de la sala, la experiencia es cálida. Su cercanía hace que el público se sienta confortable durante el tiempo en el que la música sucede. Entre los asistentes se encuentran aficionados, seguidores de alguno de los dos guitarristas y conocidos y amigos de los mismos.
El equipo de Más Jazz ha tenido el privilegio de poder asistir al primero de los conciertos de este proyecto en “Peor Para el Sol”; una experiencia que se vive en una butaca desde la que el espectador ve llegar a Medina y Montoya, que son los últimos en entrar y tomar asiento. Se posicionan junto a sus guitarras y, sin mediar palabra, comienzan a interpretar el primer tema. Ellos están concentrados y conectados entre sí; Juan y Juanma están compenetrados en su interpretación: se miran y se acompañan. Existe una verdadera escucha entre los dos, un diálogo, una conversación. Cada uno tiene su guitarra electroacústica conectada a diferentes pedales, lo que augura un concierto lleno de sorpresas, de música variada y ecléctica. Tras el primer tema, explican que el concierto va a contener temas propios, tanto del álbum Fugaz, de Juan Medina, como de Singa, de Juanma Montoya.
En las composiciones de ambos músicos es audible un denominador común, el flamenco, aunque por su plasticidad y carácter, la obra de Montoya adquiere un aire más contemporáneo. Este explicó que en la grabación del disco llegó a interpretar una bulería con guitarra eléctrica, algo que —a pesar de estar ya todo inventado— resulta de los más curioso y, en cierto modo, poco ortodoxo.

No es solo un concierto; entre los acordes, melodías y solos hay palabras, bromas y un diálogo con el público. Juan Medina lo hizo con su pasado como Juanito Makandé diciendo que: “tocar la guitarra por ahí no es tan fácil como cantar”, entre todos nos reímos y recordamos.
Llegados a casi el final del concierto, Juanma nos presenta a su primo, Antonio Montoya, y explica que para él ha sido un gran maestro. Este aportó su voz en varios cortes. Su interpretación hizo aparecer el flamenco más virgen y casto, en el que se hacen incisiones improvisatorias, transformaciones, juegos e inflexiones que constatan la delicadeza y virtuosismo de su voz, una voz de pecho y aireada. Esto termina de complementar la idea de los dos guitarristas que, entre risas, terminan improvisando y despidiéndose diciendo “Estoy en el Peor Para el Sol con mi Juanma y mi Juan”. Estamos todos en “Peor Para el Sol” con su Juanma y su Juan. Nos han contado historias entre cuerdas y con pocas palabras. El maravilloso concierto que hemos vivido en esta sala roja ha sido tan cercano que hemos podido hablar con ellos. Medina y Montoya se preocuparon por hacer posible que todos los asistentes se sintieran cómodos, como si se tratase de una reunión familiar.