Entrevista con Paco Romero, coordinador de Mil Estones de Jazz: mil momentos para llegar hasta el jazz.

Del 10 al 16 de agosto, Beneixama (Alicante) celebrará la segunda edición de Mil Estones de Jazz, el festival coordinado por Paco Romero que combina cuatro días de seminario con tres jornadas de conciertos.

Texto y fotos: Violeta Salvador

@violeta_savior

El programa reunirá a músicos reconocidos como el pianista estadounidense Michael Kanan, el saxofonista Perico Sambeat o la compositora y directora Martina Sabariego, convirtiendo durante una semana a esta pequeña localidad del interior alicantino en un punto de encuentro para aficionados, estudiantes y profesionales del jazz.

Para que un festival de estas características llegue a existir, hace falta que confluyan muchas anomalías. Una comunidad que viva la música como parte de su identidad, una tradición capaz de formar músicos generación tras generación y un grupo de personas empeñadas en convertir una idea compartida en realidad. Y alguien apasionado por el jazz. En Beneixama, esas personas fueron Cristina Martínez y Carles Blai, allá por la década de los 2000.

Durante aquella época, los viernes por la noche, el final del ensayo de la Societat Musical La Pau no marcaba el final de la jornada musical en Beneixama. A pocos metros del local de la banda, La Rata Sellarda —un bar instalado en una antigua bodega propiedad de Cristina y Carles— acogía una programación estable de conciertos de jazz y otras actividades culturales. Las actuaciones comenzaban cuando terminaba el ensayo y muchos músicos cruzaban la calle para seguir escuchando música junto a vecinos y curiosos.

«Funcionaba… bueno, funcionar siempre es relativo», recuerda Paco Romero, uno de los impulsores del festival. «Era un bar pequeño, en un pueblo de 1.800 habitantes. No se cobraba entrada y el caché de los músicos salía de lo que consumía la gente esa noche. Ya te puedes imaginar lo que se cobraba. »

Que hoy Beneixama acoja un festival internacional de jazz difícilmente puede entenderse sin el tejido musical de la Comunitat Valenciana, uno de los más extensos de Europa. Desde hace generaciones, las sociedades musicales han sido espacios de aprendizaje, de convivencia y de transmisión cultural. La Societat Musical La Pau, fundada en 1841, forma parte de esa tradición y explica, en buena medida, por qué un lenguaje como el jazz pudo encontrar un lugar donde echar raíces.

Romero sitúa el origen del festival en aquellas noches de La Rata Sellarda. «Un amigo que tocaba el saxo conmigo en la banda siempre me decía: “Venga, quédate al concierto. Lo bueno viene después”. Y después era cuando hablábamos con los músicos o se montaba alguna jam, aprendías un montón. En realidad, en el pueblo no había interés por el jazz. Lo que había era mucha cultura músical.» Ese fue el terreno sobre el que empezó a construirse, casi sin proponérselo, el futuro de Mil Estones de Jazz. «Mil estones en Catalá significa mil momentos y hace referencia al disco Milestones de Miles Davis. El nombre se lo ocurrió a la dueña de La Rata Sellarda y lo rescatamos para dar nombre al festival.»

En los años siguientes, aquel pequeño grupo de aficionados siguió reuniéndose alrededor de los conciertos de La Rata Sellarda. El punto de inflexión llegó en 2011, cuando surgió una idea que, para un pueblo de menos de dos mil habitantes, parecía inconmensurable: contratar al saxofonista catalán Giver Fortuny para actuar en Beneixama.

«Nos apasionaba un disco suyo y preguntamos cuánto costaría traer al trío», recuerda Romero. «Costaba mucho dinero, era una locura. No había forma de financiar aquello.»

La solución surgió, como tantas otras veces, alrededor de una conversación informal: organizar un concierto para recaudar el dinero. Varios músicos del pueblo decidieron formar un grupo de jazz prácticamente desde cero. «Uno dijo que se ponía con el bajo, yo con el piano, llamamos a un chaval que tocaba la batería, a otro que tocaba el saxo, unas chicas que cantaban en Disney Chanel… Y empezamos con un repertorio muy básico, Moondance, Fly Me to the Moon… lo justo para hacer un concierto.»

Aquel proyecto improvisado terminó reuniendo a buena parte del pueblo. «Era el primer concierto de jazz hecho por gente de Beneixama y el bar se petó. Ahí sacamos el dinero para empezar a mover todo.»  El éxito de aquel concierto sirvió para consolidar un grupo de personas comprometidas con la idea de que el jazz encontrase un espacio propio en Beneixama.

Es en 2022 cuando el festival empieza tomar forma. Entre medias hubo conciertos esporádicos, reencuentros durante el verano y un pequeño núcleo de músicos que seguía empeñado en mantener vivo aquel espacio de encuentro. Pero el impulso definitivo llegó cuando una de aquellas actuaciones, organizada en la plaza del pueblo, reunió a un público mucho mayor del esperado.

«Ahí pensamos: esto podría ser un festival», recuerda Romero. Poco después compartió la idea con el saxofonista Fran Ramos y ambos comenzaron a estudiar cómo hacer viable un proyecto que, más allá de la programación artística, exigía una infraestructura administrativa difícil de asumir para un grupo de voluntarios.

La solución volvió a encontrarse en el lugar donde todo había empezado: la banda del pueblo. La Societat Musical La Pau ya contaba con la estructura necesaria para gestionar subvenciones, contratar a los músicos o coordinar toda la logística que requiere un evento de estas características. En la actualidad, Mil Estones de Jazz forma parte de su Sección de Música Moderna, una colaboración poco habitual que ha permitido tender puentes entre la tradición bandística valenciana y el jazz.

«Para mí era importante romper esa barrera que parece existir entre la banda y el jazz», explica Romero. «Yo me he criado en la banda. Mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo tocaron en ella. Nunca he entendido que una cosa tuviera que estar separada de la otra.»

Ese diálogo entre tradición y modernidad también se refleja en la programación. Junto a figuras consolidadas como Michael Kanan o Perico Sambeat, el festival apuesta por jóvenes docentes como Lucio Lupano, y combina los conciertos con seminarios dirigidos tanto a estudiantes como a músicos en activo. El objetivo no es únicamente ofrecer una programación durante una semana de agosto, sino contribuir a que el jazz encuentre un espacio estable dentro de un territorio donde la formación musical forma parte de la vida cotidiana.

«Mi papel es el de que las cosas estén donde tienen que estar cuando tienen que estar. Quién duerme dónde, cuándo llega el piano, quién monta la barra, cuándo llega el equipo técnico…» Un equipo de voluntarios mantiene vivo un proyecto que, según insiste Romero, nació con una idea muy sencilla: «Lo hacemos para devolver algo al pueblo y porque nos gustaría que la gente pudiera disfrutar de esta música igual que la disfrutamos nosotros.»

Del 10 al 16 de agosto

La segunda edición de Mil Estones de Jazz comenzará con un curso intensivo, del 10 al 13 de agosto, dedicado a estudiantes y músicos, con clases de especialidad, combos, masterclasses y big band impartidas por Perico Sambeat, María Esteban, Lucio Lupano, Martina Sabariego, Fran Ramos, Karles Pérez, Tom Amat y Víctor Navarro. Los conciertos se celebrarán del 14 al 16 de agosto: el viernes actuará el Kanan, Fumero & Arnedo Trío; el sábado será el turno de Perico Sambeat Plays Zappa; y el domingo clausurará el festival la Mil Estones Big Band, dirigida por Martina Sabariego. Toda la programación, así como las inscripciones para el curso y la venta de entradas, puede consultarse en la web oficial del festival.

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