Entrevista a Vasti Jackson: “El Blues representa el latido del corazón, el ritmo de la vida”

Texto y fotos: Daniel Gluckmann

@gluckjazz

 

Vasti, pronunciado“Vestay”, Jackson es una leyenda del blues. Nació en 1959 en McComb, una pequeña ciudad al sur del estado de Mississippi, muy cerca de New Orleans, allí donde empezó todo. Además de guitarrista y cantante, es showman, arreglista, compositor, editor, educador y el actor que interpretó a Ike Turner en la película sobre la vida de Tina Turner Simply the best (2018). ¡Casi nada!

Recientemente ha tocado en la Sala Rockville de Madrid de camino al Benicàssim Blues Festival y recibe a Más JAZZ después de un sound check que bien podría haber sido una masterclass. Con él están Mario Coloma en los teclados, Charly Moreno en el bajo y Bryan Curtis en la batería, un experimentado grupo de músicos jóvenes con los que apenas ensayó una vez unos días antes. Jackson desplegó en esa prueba todos sus instintos. Los musicales y los “hipnóticos” que transmiten todo lo que sabe sobre la forma en que su musica (y LA música en general) debe sonar, el feeling, la relajación, el equilibrio que se consigue en una hora de conversaciones, de toma de distancia, de silencios y de explosiones de blues y también algo de funk. Suena redondo.

Vasti cuida mucho su imagen. Siempre luce un sombrero y promete que se comprará un auténtico “cordobés” apenas pueda. Tengo que tenerlo, dice. Para las fotos se arregla mucho, chequea su “look” usando el móvil como espejo y se mueve con total soltura frente a la cámara, igual que en el escenario donde en cada momento interpreta lo que la audiencia requiere, incluso haciendo solos con su Fender entre el público para deleite general.

¿Sabe lo que está sucediendo mañana, a dos manzanas de aquí?

No, ¿qué está pasando?

Toca Taylor Swift ante unas 65.000 personas en el Estadio Bernabéu. (Charly, el bajista, me dice que ella tuvo que retrasar su concierto porque ese día tocaba Vasti, faltaría más…)

Entonces, técnicamente, estoy abriendo para Taylor Swift (ríe). Ella es maravillosamente convencional, enorme, absolutamente genial. Para mí, todos los sonidos son interesantes. No me importa si es pop, folklore, barroca, clásica, jazz. No me importa si es Stan Getz, Charlie Parker, B.B. King, Robert Johnson, Rajmáninov. ¡Es música y existe para ser compartida!

En ese contexto, ¿que te dice España a nivel musical?

España tiene mucha alma. El flamenco, Andrés Segovia, Paco de Lucía, Camarón de la Isla. En particular, amo la pasión del flamenco y siempre que puedo me acerco los tablaos a disfrutar de vuestra música.

Háblanos un poco de tu música, del blues.

El blues tiene “shuffle”, ese latido vital que vino de África. Es por eso por lo que todos se conectan con el blues. Porque representa el latido del corazón, el ritmo de la vida. Entonces, aunque no te guste el blues, conectas con él porque representa todo lo mecánico, espiritual, psicológico, emocional y epigenético de lo primario. Por eso que debemos tener cuidado cuando lo abordamos intelectualmente ya que estamos hablando de algo muy básico y esencial.

Usted nació en una casa que estaba muy cerca de las vías del tren y desde entonces tiene predilección por ellos y por su “música”. ¿Acaso la música, el ritmo, están en todas partes? 

Si, de niño escuché mucho al tren y también compuse varias canciones sobre trenes como el disco homenaje a Jimmie Rodgers que era el padre de la música country que fue nominado para un Grammy. Su padre trabajaba en el ferrocarril y conoció a los africanos que eran trabajadores itinerantes como ferroviarios, aparceros; hombres que transmitieron con su música los africanismos que hay en la música norteamericana que entraron por las venas del río Mississippi.

Respecto a si la música está en todas partes, rotundamente sí. Está en la marea, en el viento, en escuchar al agua hervir. El sonido del aire acondicionado, del coche, el chirrido del pájaro, el rugido de un león. Todo es música. Cada ritmo. Cada vibración.

¿Qué le mueve a hacer todas las cosas que hace alrededor de la música?

Es sencillo, disfrutar y vivir con alegría. Es un regalo de Dios poder hacerlo.

Desde muy pequeño yo era un “fabricante de ruido”. Mis tíos, que eran músicos, lo decían porque cuando comía y estaba rico, hacía ruidos y tarareaba (ríe). Y así estaba yo desde niño, siempre tarareando hasta que ese “ruido” empezó a volverse más musical. Todavía sigo haciendo ruido. Ocasionalmente, es música.

Dedica mucho de su tiempo a viajar, a conocer nuevos lugares. ¿Por qué?

Busco la conexión entre las personas. Dios me dio una misión y cuando el Espíritu Santo me dirige, entonces tengo que irme. No siempre sé lo que me voy a encontrar ni tengo todos los detalles de la misión. Pero siempre aprendo. No voy sólo a enseñar a la gente sino en busca del intercambio espiritual con otras personas, con otras culturas.

A lo largo de su carrera ha colaborado con mucho músicos y proyectos de muy distinto tipo. ¿Como afronta esa diversidad?

Yo nunca he tenido un contrato discográfico exclusivo. No me quiero sentir condicionado y prefiero trabajar con todo tipo de proyectos que me interesen. Hago música para el cine, trabajo como actor, como director musical. Y me encanta esa variedad y el poder contribuir a los proyectos de otros artistas sin ponerme a mí por delante sino aportando algo al proyecto. Eso sí, cuando soy yo quien sale al escenario o pongo mi nombre en un álbum, quiero que sea mi música. En mis conciertos yo soy 100% real, no es una actuación, ves la verdad de como soy yo mismo.

Ha dicho que el blues, el góspel y la musica country son la esencia de la música americana. ¿Dónde sitúa al jazz?

El Jazz siempre ha estado allí, aunque no se llamara así. El jazz son los ritmos y cuando volvemos atrás, antes de que surgiera el bebop o el smooth o el swing, la esencia de esos ritmos ya estaba allí. Incluso antes de que se llamara blues, que dio el origen al jazz, las raíces y los elementos estaban allí, traídos desde África por los esclavos. El “swing beat”, el ritmo del jazz es una versión del shuffle. Es blues con una actitud ligeramente diferente.

Y cuando eso evolucionó en los himnos que se cantaban en las iglesias y en otras formas de música, los blancos lo empezaron a llamar “Jack ass” (“culo de vaca”, “musica de la jungla”), que luego derivó en la palabra “Jazz”. Las palabras son eso, herramientas de comunicación. El jazz se llama así, pero pudo haberse llamado de cualquier otra forma. Lo importante eran y son los sentimientos.

En aquella época, había que improvisar para sobrevivir y tanto el blues como el jazz eran músicas de supervivencia. Hay que tener esto presente cuando ahora la gente intelectualiza todo tanto.

En una conferencia TED que ofreció hace unos años habló en profundidad sobre lo que para usted representa lo que llama la “tierra fértil” y la “fruta positiva”. ¿Nos lo podría resumir?

En cada uno de nosotros habita un jardín y mediante nuestros actos, todos deberíamos poder crear frutos positivos para nosotros mismos y para la comunidad. Si en el siguiente segundo, en el siguiente minuto, en la siguiente hora, al día siguiente, en la próxima semana, en el próximo año somos capaces de crear hechos positivos entonces nuestra vida es un terreno fértil donde podemos echar raíces profundas y crecer sin ser tóxicos. Eso en un escenario significa darlo todo como verás en un momento en el concierto.

¿Cómo influye la audiencia en sus conciertos? Hoy actúa en un club y mañana en la playa de Benicàssim ante miles de personas.

Influye poderosamente. Para mí, la audiencia es parte de la banda. Entonces, la forma en que se mueve, como se ven, cómo suenan me inspira para próximo aliento que tomaré. A pesar de que tenemos la estructura de la canción, siempre dejo espacio en el escenario para que Dios tenga un espacio e influya y para que el público se sienta satisfecho.

Todo eso puede cambiar en cualquier momento dependiendo de la energía de la audiencia o incluso la de los otros músicos en el escenario. Es un hecho. No es una actuación.

¿Qué opina de como la tecnología influye en la música?

La tecnología no es nueva. Hace 10,000 años ya existía… Alguien descubrió el fuego, alguien desarrolló una rueda, la pólvora, la electricidad y tantas cosas más. Pasaste de una cuerda hecha de un intestino a una cuerda de nylon. No son más que herramientas, pero siempre tendrás personas que estén dispuestas a conectarse profundamente con la humanidad y con el aspecto espiritual de la misma a través de la música.

Jackson siente profundamente lo que dice y lo expresa con unos ojos que acentúan sus pensamientos. La conversación discurre a una distancia muy próxima con sus ojos “taladrando” al interlocutor para expresarle hasta qué punto siente lo que dice. Sin embargo, Vasti siempre actúa con gafas oscuras. Me quedé con las ganas de preguntarle por qué.

Ficha técnica:

  • Mario Coloma (Teclados)
  • Charly Moreno (Bajo)
  • Bryan Curtis (Batería)
  • Producción: Etin Producciones
  • Sala: Rockville (Madrid)

Discografía como líder:

  • Vasti Jackson, Vas-tie Jackson (1996)
  • Vasti Jackson, No Borders to the Blues (2004)
  • Vasti Jackson, Bourbon Street Blues: Live in Nashville (2007)
  • Vasti Jackson, Stimulus Man (2010)
  • Vasti Jackson, New Orleans Rhythm Soul Blues (2013)
  • Vasti Jackson, The Soul of Jimmie Rodgers (2016, nominado al Grammy)
  • Vasti Jackson, The Blues Made Me (Roots and Fruits) 2017

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