El miércoles 22 de julio John Legend se subió al escenario de Las Noches del Botánico. Un hombre pegado a un piano desplegando sus historias y canciones, nada más, ante el público madrileño. En uno de los parones, algunos se preguntaban si iba a salir una banda de músicos. Algo tan íntimo y tan narrativo en un contexto festivalero podría terminar siendo un fracaso. No lo fue. Una buena peripecia vital en la voz y las manos de un creador como John Legend es difícil que no te haga sentir algo.

La historia que cantó estuvo dividida en un preludio y seis actos que recorren desde que nació en Springfield, Ohio, en 1978 y creció espiritual y musicalmente en la música góspel hasta llegar al éxito internacional y formar una familia idílica. Por el camino hay pérdidas, dramas sociales, momentos en los que estuvo a punto de dejar la música, luchas con la industria musical y mucho más. No es el único concierto al que asisto últimamente en el que se explota esta idea autobiográfica, un músico que viaja por el repertorio construyendo su propia “leyenda”. Hace algunas semanas en Madrid, tanto la estrella de Broadway Patti LuPone como Ryan Tedder de One Republic hicieron lo mismo y también lograron conectar con el público. John Legend consiguió que cada canción resonara sentimentalmente, que entre una y otra el público soltara un “oh” sorpresivo o se escapara una lágrima. Todos hemos echado de menos a una abuela, nos hemos decepcionado en un proyecto profesional o incluso hemos encontrado el amor, así que era fácil identificarse con él. Siempre hay alguien que por barrera lingüística o porque le interesan más las copas que ponen a la fresca del Real Jardín Botánico Alfonso XIII, no empatiza con lo que está ocurriendo en el escenario. Por suerte, creo que eran pocos estos casos.
La narración de Legend no solamente habla de sí mismo, sino que se enclava en el contexto de su comunidad, un hombre negro estadounidense de clase media con una clara vocación de reivindicación, un continuador de la lucha por los Derechos Civiles. Especialmente en el Acto V, John Legend hace un “ensayo” sociopolítico en defensa de la igualdad y las libertades. Cuestiones como la masificación de las cárceles estadounidenses y las condiciones de los presos le tocan de cerca. Si vas a un concierto suyo o indagas sobre su vida, entenderás la razón. En su infancia solía ir a la biblioteca pública a leer sobre temas políticos y en la universidad estudió literatura. Y aunque no lo contó durante el concierto, la influencia literaria de dos de sus escritores favoritos, Toni Morrison y James Baldwin, se nota en su arte para narrar. Rompió con la línea cronológica simple. Por ejemplo, desde la infancia en que escuchaba a Stevie Wonder saltó a ese sueño cumplido cuando su ídolo cantó en su boda o en ese fragmento más activista mostró cómo las acciones que hoy está llevando a cabo estaban en su mente ya en la adolescencia cuando ganó un concurso regional que buscaba ideas para mejorar la vida de las comunidades negras.
