Louis Matute: Dolce Vita (2026)

Dolce Vita (Naive, 2026) es el tercer trabajo de Louis Matute, compositor y guitarrista suizo que, pese a su juventud, tiene ya a sus espaldas una larga lista de actuaciones en teatros y festivales de prestigio como la Salle Pleyel de París, la Filarmónica de Essen, el Festival de Jazz de Montreal, Jazz à Vienne, Jazz in Marciac, Cully Jazz Festival. el Festival de Jazz de Niza y un gran número de los más influentes clubs de jazz europeos.

Texto: Teresa Bau

@terebau

Fotos: Nadia Tarra

@nadia.tarra

  • Con Dolce Vita, el músico suizo combina su herencia latinoamericana con el funk y los ritmos brasileños
  • Artistas como Dora Morelenbaum y Joyce Moreno colaboran en el tercer álbum del artista

El álbum se entiende como un viaje hacia los orígenes latinoamericanos del músico, cuyo abuelo hondureño llegó a Suiza en 1972 huyendo de la dictadura. Dolce Vita incluye diez canciones que combinan ritmos latinoamericanos y baladas brasileñas —un país con el que tiene una gran conexión musical—, con rasgos más funk y psicodélicos.

Cada canción dibuja un mundo y un paisaje diferente: desde las baladas amorosas de Não me convén -cantada por Dora Morelenbaum, estrella de la nueva ola musical brasileña- y O que é o amor -con Joyce Moreno-, hasta temas con mensaje político, como Tegucigalpa 72, que evoca la huida del abuelo Matute a Europa, y Gringolandia, sobre Estados Unidos.  La grandeza de Dolce Vita es que todo encaja perfectamente, pues Matute ha transformado su búsqueda de las raíces familiares y culturales en un álbum redondo, vital y muy orgánico, que da un gran protagonismo a su Large Ensemble: Andrew Audiger, piano; Leon Phal, saxo; Zacharie Ksyk, trompeta; Virgile Rosselet, contrabajo; Nathan Vandenbulcke, batería.

Un disco nacido de la improvisación

“Mi música me ayuda a pensar en mis orígenes, qué significa ser hijo de inmigrantes. Si no fuera artista, quizás no me hubiera planteado cuáles son mis raíces, pues he crecido como un ciudadano suizo. Me he dado cuenta de que cuando compongo música voy a mis raíces latinas: lo llevaba en las venas, pero no lo había sacado”. Según Matute, este es su álbum “más orgánico y espontáneo”; lo escribió en dos semanas y se grabó en unos pocos días en el legendario estudio La Frette de París. “He querido mantener la espontaneidad y la frescura. Mis músicos son grandes improvisadores y observé que en los momentos en que hacíamos jams —por ejemplo, durante el tiempo que pasábamos en el backstage— ocurrían cosas muy interesantes. Los intérpretes de jazz estamos acostumbrados a decir algo cuando improvisamos, así que siempre va a salir algo coherente”.

Con este álbum el artista también consolida y estrecha su relación con el legado musical de Brasil, por el que siente una gran admiración. “Me encanta la música brasileña, contiene todo lo que me gusta: el ritmo, la melodía, la armonía, la profundidad… He tenido mucha suerte de poder colaborar con estas grandes cantantes, que antes no me conocían”, afirma.

De Ginebra a la Habana, pasando por Sevilla

Matute es un músico tardío para los estándares del sector. No llegó a la educación musical hasta los 13 años, un hecho que, según él, le ha permitido mantener cierta ingenuidad y libertad. Sus influencias son muy variadas. Aunque no viene de familia de músicos, sus padres son grandes melómanos, y en el coche familiar se escuchaban desde clásicos brasileños como Caetano Veloso y Gilberto Gil, hasta los grandes de la música cubana, como Buenavista Social Club, Compay Segundo o Chucho Valdés, además de cantautores franceses y también rock clásico.

La educación formal del músico tuvo lugar en las escuelas de jazz de Ginebra y Lausana, pero ha desarrollado su talento y curiosidad en lugares como Sevilla, en donde se formó como guitarrista flamenco, o La Habana, ciudad en la que se impregnó de los ritmos del jazz cubano. Su creatividad y amplitud de miras le permiten colaborar con una multitud de músicos. En su ciudad, Ginebra, es habitual verle tocando con músicos de todos los estilos: rock, hip hop -el rapero Rico TK canta en el tema I’ll see you son, de Dolce Vita-, música electrónica y experimental…

Un calendario apretado… y un deseo

A Matute y su Ensemble les espera un verano y un final de año repleto de conciertos en festivales como el North Sea Jazz (Rotterdam), Freiburg Jazz Festival, Frankfurt Jazz y actuaciones en países como Francia, Suiza, Italia… tanto en teatros como en festivales. Además, el músico espera poder tocar pronto en España, país por el que ya estuvo de gira en 2023 y en el que se siente como en casa. “Cuando estoy con personas de Latinoamérica y España siento una gran conexión, tanto a nivel musical como personal. Espero girar pronto por allí”.

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