El pianista de Nueva Orleans Sullivan Fortner se presentó en Barcelona como parte del Festival de Jazz y ofreció un concierto con altas dosis de juego, improvisación e interacción con el público. Cerró el show con una notable versión de Alfonsina y el Mar.
Puede haber ganado dos Grammy, el premio Larry Bell dotado con 300 mil euros —que le da tranquilidad para trabajar sin presiones— o más recientemente el galardón al mejor pianista del año que otorga la Jazz Journalists Association, pero Sullivan Fortner no está liberado de padecer sufrimiento en los aeropuertos por trastornos de horarios de vuelos y conexiones. Es lo que le ocurrió días atrás, cuando tenía previsto presentarse en solitario en el auditorio del Conservatori Liceu de Barcelona como parte del Festival de Jazz de esta ciudad. Volaba desde Copenhague, pero debió hacer escala en Francfort y el avión se demoró. Hubo que retrasar 45 minutos el inicio del concierto para que Sullivan pudiera llegar pitando desde el aeropuerto.

Fortner es un pianista de grandes recursos. Acompañó a Roy Hargrove y a Stefon Harris y recibió la influencia de una leyenda como Barry Harris. Puede irrumpir con un blues o saltar a Michael Jackson, navegando en el teclado sin que la razón le indique dónde fijar los acordes. En el concierto de Barcelona recorrió la música de Oscar Peterson, Stevie Wonder, Sonny Rollins y otros standards que disfruta en reconfigurar, muchas veces estimulando al público a que pida temas para interpretar.
Para Fortner hay jazz en otros géneros, como el gospel, el funk o el rhythm and blues. ¿Por qué Miles Davis es un músico de jazz y Stevie Wonder no podría serlo? Se preguntó alguna vez. En sus conciertos lo deja claro, toda la música que lo atrapa es pasible de ser convertida en jazz. En su presentación barcelonesa probablemente haya apelado a una estrategia habitual: sentarse al piano sin una idea preconcebida sobre qué tocar. Le da resultado, porque sorprende al público y tal vez a sí mismo, qué mejor.
“Es un alma profundamente marcada por temas espirituales; cuando está solo en el estudio, vuelca sus inquietudes en la música. Lo que escuchamos es a un músico que busca refugio en el estudio, utilizando todas las herramientas a su alcance para crear un campo de fuerza que lo proteja de un entorno amenazante. Y, dentro de esa cámara protectora, escuchamos surgir todo un mundo”, dijo de él otro gigante del piano, Jason Moran. Pero también ocurre eso en vivo. En su último disco, Southern Nights, expone su noción del jazz en distintos géneros al abordar con elegancia el bolero Tres Palabras, que tocó también en una presentación de 2025 en Jamboree de Barcelona.
La actuación de Sullivan Fortner es otro lujo que se ha podido dar en el Festival de Jazz de Barcelona, que en su 60 aniversario está completando una programación de alto nivel. A los conciertos ya anunciados de Maria Schneider con la Clasijazz Band, Pat Metheny, Samara Joy, Marcus Miller o Branford Marsalis con Dianne Reeves, acaba de añadir otros igualmente atrapantes: Vijay Iyer en piano solo; el guitarrista Kurt Rosenwinkel con un grupo que incluirá al saxofonista Mark Turner; el nuevo proyecto de la guitarrista Mary Halvorson; el saxofonista Chris Potter en trío; el cuarteto del trompetista Eddie Henderson o el dúo del saxofonista Miguel Zenón y el pianista Luis Perdomo, en una fiesta sin pausa que se extenderá hasta entrado el año próximo.