Hoy en día es impensable escuchar un villancico y que este no funcione automáticamente como un sinónimo de la navidad, sin embargo, el origen de estas pegadizas canciones no se encuentra vinculado directamente con las festividades navideñas.
El mismo nombre de “villancicos” hace referencia a los villanos, término que designaba a los habitantes de las villas del medievo que pertenecían a las clases sociales de corte más bajo y humilde. Debido a la gran popularidad que adquirió el género y a que sus estribillos gozaban de un carácter muy cantable y fácil de recordar, la iglesia no tardó en utilizar dichas melodías para difundir su mensaje. De esta forma, los villancicos comenzaron a adoptar temáticas religiosas y litúrgicas ya en el siglo XVII. Con el tiempo, estos villancicos se ligaron directamente a las festividades religiosas, adquiriendo un protagonismo especial en las celebraciones relativas a la época navideña entre los siglos XVII y XVIII. Pese a que a finales del siglo XVIII estos villancicos comenzaron ya a mezclarse con otros géneros ajenos a la liturgia, es común que aquellos villancicos cuyo origen tiene lugar antes del siglo XX tengan una fuerte temática religiosa. Sin embargo, esto no ha impedido que nos encontremos con numerosos ejemplos de villancicos anteriores al siglo XX que sido versionados por artistas del mundo del jazz.
Uno de los villancicos más antiguos versionados es O Come, All ye Faithful, más conocido como Adeste Fideles, del cual no se conoce su origen exacto, pese a que si se tiene consciencia de que su primera versión impresa data de 1751 y se le atribuye al compositor inglés John Francis Wade. Este villancico que narra la guía del pueblo cristiano hacia Belén cuenta con versiones de personalidades como Bing Crosby en un sencillo para Decca Records en 1942 o más recientemente en el álbum de 2022 del grupo español Swing Engine llamado “When the Elves go Marchin ́in”. Otra de las versiones más destacables es la de Nat King Cole en su disco “The Magic of Christmas”, el cuál consiguió ser el disco navideño más vendido de 1960. Uno de los villancicos más conocidos es Noche de Paz, el cual tiene su origen en Austria y se concibió bajo el nombre de Stille Nacht en Oberndorf en 1816 bajo la autoría del sacerdote Joseph Mohr y el organista Franz Xaver para ser interpretado en la víspera de navidad. La fama de este villancico ha traspasado las fronteras relativas a su origen religioso, pues durante una las conocidas como “treguas de navidad” de la Primera Guerra 
Todos estos ejemplos demuestran el carácter religioso de aquellos villancicos compuestos antes del siglo XX, sin embargo, existe un ejemplo muy curioso que funciona como excepción de esta dinámica. Dicha excepción hace referencia al famoso villancico Jingle Bells, el cual, pese a componerse en 1857, cuenta con una temática de corte popular. La canción fue compuesta por James Pierpont bajo el título original de The One Horse Open Sleigh y habla acerca de las carreras de trineos tirados por caballos sobre la nieve, lo que fue suficiente para que se consagrase como uno de los himnos navideños más reconocidos a nivel mundial. La fama de dicho villancico ha hecho que sus versiones en el mundo del jazz se cuenten en cientos, sin embargo, destacaremos aquí la versión de Wynton Marsalis del album de 2009 “Christmas Jam Jazz” y la versión conocida como Swingin ́Them Jingle Bells del pianista Fats Waller y grabada por Bluebird en 1938.


La gran mayoría de las versiones que hemos recopilado hasta el momento se integran dentro de discos de jazz enfocados directamente hacia una temática navideña, pues los villancicos fueron fervientemente populares entre los cantantes de jazz durante el siglo XX debido a la facilidad de ventas de dichos álbumes. Debido al éxito comercial de este tipo de discos navideños, los propios sellos discográficos se encargaron de sacar al mercado discos recopilatorios de villancicos versionados por reconocidos nombres de la escena del jazz que formaban parte de dichas compañías y 
Como hemos visto, esta vinculación entre el jazz y los villancicos se ha hecho muy presente dentro de la cultura estadounidense, sin embargo, esto no significa que diferentes villancicos de origen español hayan sido versionados por personalidades nacionales de la escena jazzística. Uno de los más antiguos es el villancico madrileño Ande la 