Jazz Palencia, trece años y mucho que escuchar

Kurt Elling, The Yellowjackets, Michel Camilo, Billy Cobham y Cucurucho Valdés figuran entre los nombres de una edición que amplía su programación a 28 conciertos y lleva el jazz a teatros, clubes, calles y localidades de la provincia.

Texto: Redacción

Palencia se prepara para un noviembre de mucho jazz. Y esta vez no es una forma de hablar: la decimotercera edición del Festival Internacional Jazz Palencia suma 28 conciertos en 25 días, con más de cien músicos y una programación que desborda los escenarios principales. Hay figuras internacionales, proyectos que cruzan tradiciones, música en la calle, cine, libros y hasta una jornada dedicada al swing. Para quien quiera escuchar a algunos de los grandes nombres del jazz actual, la oferta es considerable. Para quien prefiera descubrir músicos y propuestas sin necesidad de pasar por taquilla, también hay donde elegir.

El cartel de los teatros Principal y Ortega tiene cinco citas de especial interés. La primera será el 7 de noviembre, con Antonio Serrano y Kaele Jiménez al frente de Jazz CaLó. La armónica de Serrano, músico que acompañó a Paco de Lucía durante los últimos años de su carrera, se encuentra aquí con el piano de Jiménez en un proyecto que explora las relaciones entre flamenco y jazz. No es precisamente un territorio inexplorado, pero sigue ofreciendo posibilidades cuando quienes se adentran en él tienen algo propio que decir. Completan el cuarteto Marc Miralta a la batería y Juanfe Pérez al bajo. El álbum ha sido nominado a Mejor Álbum de Jazz en los Premios de la Academia de Música de España de 2026.

El siguiente fin de semana concentra dos de los conciertos más atractivos de la programación. El viernes 13, Kurt Elling se unirá a The Yellowjackets para presentar Celebrate Weather Report. La combinación resulta especialmente sugerente. Elling es un cantante que ha sabido alejarse de la interpretación convencional de los estándares, trabajando con el fraseo, la palabra y la improvisación desde una perspectiva muy personal. The Yellowjackets, por su parte, llevan más de cinco décadas demostrando que la fusión no tiene por qué convertirse en una fórmula repetida. Su música conserva el gusto por el riesgo y por las posibilidades expresivas del jazz eléctrico, una herencia que remite inevitablemente a Weather Report. Escuchar ese repertorio con Elling al frente añade una voz distinta a un lenguaje que nació, precisamente, para no quedarse quieto.

El sábado 14 llegará Michel Camilo, acompañado por Antonio Sánchez a la batería y Ricky Rodríguez al contrabajo. El pianista dominicano es uno de esos músicos que consiguen que el virtuosismo parezca algo espontáneo, casi inevitable. Su manera de tocar tiene mucho de celebración rítmica, con el Caribe presente incluso cuando se mueve por terrenos próximos al jazz estadounidense o a la música clásica. El programa anunciado incluye temas propios como Caribe, From Within y On Fire, además de clásicos como A Night in Tunisia y Song for My Father. En un formato de trío, con dos compañeros de semejante experiencia, cabe esperar que las composiciones funcionen como punto de partida y no como un recorrido cerrado por una discografía.

Billy Cobham tomará el relevo el viernes 20. Su presencia tiene algo de acontecimiento para cualquiera que siga la evolución de la batería moderna. Nacido en Panamá y formado en una escena que cambió radicalmente el jazz a finales de los sesenta, Cobham trabajó con Miles Davis y fue uno de los protagonistas de la Mahavishnu Orchestra. En 1973 publicó Spectrum, un disco fundamental para entender el desarrollo posterior del jazz-fusión y la incorporación de la energía del rock a un lenguaje rítmico mucho más complejo. Han pasado más de cincuenta años desde entonces y Cobham continúa girando, ahora al frente de un quinteto que completan Victor Cisternas, Carl Mörner, Jorge Vera y Bjorn Arko. No todos los días se tiene la oportunidad de escuchar en directo a uno de los músicos que contribuyeron a cambiar la manera de entender el instrumento.

El cierre de los grandes conciertos llegará el sábado 21 con Para Bebo, el proyecto de Cucurucho Valdés y Javier Colina, acompañados por el percusionista Inor Sotolongo. La relación entre el pianista cubano, nieto de Bebo Valdés, y el contrabajista español se remonta a los encuentros que compartieron hace más de veinte años en el entorno de Bebo y Diego «El Cigala». El repertorio recupera parte de la música que ambos grabaron en el Village Vanguard de Nueva York, junto a clásicos cubanos y composiciones originales de Cucurucho.

Hay en este proyecto algo que va más allá del homenaje familiar. Bebo Valdés fue una figura esencial para comprender la historia de la música cubana y sus conexiones con el jazz, pero su legado no se conserva únicamente interpretando sus composiciones. También se mantiene vivo cuando otros músicos lo hacen suyo, lo ponen en circulación y lo confrontan con su propia experiencia. Después de más de 150 actuaciones por España y Europa, Para Bebo llega a Palencia con ese recorrido a sus espaldas.

Los cinco conciertos principales podrían bastar para justificar el viaje, pero la programación de este año tiene otra particularidad: hay mucho festival alrededor del festival. El 29 de octubre, Nicolás Alvear Organ Trío actuará en Universonoro; al día siguiente, David Cid Quartet feat. Marta Marín llevará el ciclo Jazz en la provincia a Paredes de Nava. La programación continuará por Aguilar de Campoo, Guardo y Baltanás, además de ocupar distintos espacios de la capital.

Una de las novedades es el Día del Swing, previsto para el sábado 31 de octubre en colaboración con Swing con P. La jornada comenzará con una clase gratuita de lindy hop en el Casino de Palencia, continuará con un concierto vermú de Hot Club Valladolid y terminará con una fiesta amenizada por Chuchi Step Trío. Una propuesta para recordar que el swing tiene tanto que ver con la escucha como con el movimiento y que, en ocasiones, la mejor manera de acercarse a una música consiste sencillamente en ponerse a bailar.

También habrá conciertos en la calle Mayor, actuaciones en clubes y bares, y propuestas gratuitas repartidas por diferentes espacios culturales. El Puntillo Canalla Brass Band, Big Malavara y La Nouvelle Helmantique figuran entre las formaciones que llevarán la música al espacio público. La idea es interesante porque permite que el jazz aparezca donde uno no necesariamente lo espera: en un paseo por el centro, tomando algo o entrando en un local por curiosidad. Para una música que a menudo carga con la etiqueta de difícil o minoritaria, estos encuentros informales pueden resultar tan importantes como una gran actuación en un teatro.

El público familiar tendrá su cita el domingo 8 de noviembre con Swing for Kids y su espectáculo De Cine, en el Teatro Principal. La propuesta mezcla jazz, swing y cine en un formato participativo pensado para los más pequeños. Y para quienes prefieran acercarse a la música desde la pantalla, la Fundación Díaz-Caneja recupera el ciclo Jazz de película, con tres proyecciones gratuitas: Pete Kelly’s Blues, El demonio vestido de azul y Chantaje en Broadway.

Entre las actividades paralelas merece especial atención el Premio Internacional Ramos Ópticos al mejor relato sobre jazz, que acaba de anunciar el fallo de su novena edición. El ganador es Miguel Barrero, escritor y periodista asturiano, por El hombre que todavía recordaba a Lester Young. El accésit ha recaído en Javier Mulfó por Mr. Cent & J. Falace. Los dos relatos aparecerán en una publicación especial que se distribuirá gratuitamente durante el festival y podrá encontrarse también en librerías y bibliotecas.

Fuente: El Norte de Castilla

La elección de Lester Young como figura de referencia en el título ganador invita a pensar en una de las grandes virtudes del jazz: su capacidad para generar historias, personajes y atmósferas que siguen resonando mucho después de que termine la música. La literatura lleva tiempo encontrando en este mundo un territorio fértil, desde las noches de club hasta las vidas de músicos que hicieron de la improvisación una forma de estar en el mundo.

El programa se completa con la conferencia musical Damas del Jazz, a cargo de Ana Silva y Mauricio Caruso, una presentación del poemario Que no acabe este blues, de Carlos Aganzo, acompañado al piano por Naiel Ibarrola, y una actuación de la Banda Municipal de Música de Palencia dedicada al jazz orquestal. La biblioteca pública acogerá además una exposición de libros y sesiones de escucha de vinilos, junto a una propuesta que une poesía, improvisación y raíces afrocubanas con Zo Brinviyer y Lachy Torriente.

Trece ediciones después, Jazz Palencia ha conseguido situarse entre las citas de referencia del calendario español, según el estudio estatal de la plataforma Jazz España. La cifra de conciertos de este año da una idea de su crecimiento, aunque lo más interesante quizá sea la variedad de caminos que propone para acercarse a la música. En un mismo programa conviven la historia del jazz-fusión, el piano de raíz caribeña, la relación entre flamenco y jazz, el legado de Bebo Valdés y una escena local que busca sus espacios.

Del 29 de octubre al 22 de noviembre, Palencia tendrá jazz para quien acuda a escuchar a sus grandes figuras y para quien se encuentre con él casi por casualidad. El programa completo y las entradas pueden consultarse en jazzpalencia.es.

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